UN PASEO PARA CONOCER EL MUNDO DE ESTOS SERES MARAVILLOSOS .....

marzo 24, 2010

La ley del secreto


La secta fundada por Pitágoras poseía algunas características que más tarde se repetirían en las logias de constructores medievales. La Escuela Pitagórica poseía una estructura o separación jerárquica entre sus alumnos, quienes eran divididos en
matemáticos, quienes ya habían sido iniciados en los secretos de la escuela, y acusmáticos, los aprendices que todavía esperaban su iniciación y que hasta entonces recibían enseñanzas simples siempre tras una cortina que les impedía ver al maestro, a quien se limitaban a escuchar de viva voz. Una jerarquización similar existía en las logias de constructores medievales, quienes se dividían en aprendices, oficiales y maestros. Por otra parte, entre los pitagóricos existía una "ley de secreto", que les impedía revelar los conocimientos aprendidos a los no iniciados. Si alguien quebrantaba esta ley, era considerado un hereje de forma inmediata y repudiado e ignorado por todos. Esta misma regla de silencio, la encontramos en los constructores medievales, como evidencian algunos documentos que se conservan. Los estatutos de Ratisbona, de 1459, son explícitos en este sentido: "Ningún trabajador, ni maestro, ni jornalero enseñará a nadie, se llame como se llame, que no sea miembro de nuestro oficio y que nunca haya hecho trabajos de albañil , cómo extraer el alzado de la planta de un edificio".
Se establecía así una obligación de secreto que obligaba al aprendiz que había sido iniciado en el grado de oficial a no revelar los nuevos conocimientos adquiridos. Al igual que sucedía con los pitagóricos y su pentagrama, entre los constructores medievales existían también signos y señas de reconocimiento, que no podían ser reveladas y que eran recibidas al completar el aprendizaje. Entre estos símbolos se encontraban los famosos compases, escuadras, plomadas y niveles, que siglos más tarde serían adoptados por la masonería. Por otro lado, no todos aquellos que lo deseaban eran aceptados como aspirantes a futuros oficiales o maestros.
Además de una serie de requisitos "básicos" (haber nacido libre, no esclavo y ser hombre de buenas costumbres -no vivir en concubinato y no entregarse al juego -), no se admitía a los aprendices si estos no manifestaban poseer aptitudes especiales para comprender el lenguaje simbólico utilizado por maestros y oficiales, el cual estaba plasmado en esculturas y fachadas. Todas estas enseñanzas y conocimientos de la escuela pitagórica pasaron a las logias medievales gracias a dos vías: en primer lugar mediante la arquitectura, a través de los constructores romanos (los llamados Collegia Frabrorum) y por otra parte, a través de la filosofía platónica y neoplatónica, deudora de Pitágoras y recogida por los Padres de la Iglesia, el número, pensamiento divino. La huella de estas doctrinas esotéricas, aplicadas por los constructores, es evidente en los diseños realizados en catedrales y templos medievales, pues todos ellos siguen las reglas de un tipo de matemáticas sagradas.
(www.el-amarna.org)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario