UN PASEO PARA CONOCER EL MUNDO DE ESTOS SERES MARAVILLOSOS .....
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febrero 27, 2011

Psicología y mito

Durante siglos, la astrología fue el ultimo lenguaje mítico que perduró, para que fuera ampliamente conocido y practicado en el mundo occidental. Pero, en años recientes, la psicología también ha descubierto el mundo del mito.
Comenzó con Carl Jung. Como uno de los fundadores de la psicología, Jung se separa de su mentor, Sigmund Freud en 1912. Los dos grandes pensadores habían llegado a un punto de desacuerdo fundamental acerca de la naturaleza de la psique humana. Freud consideraba que la mente inconsciente de los seres humanos era un receptáculo caótico y oscuro de primitivas necesidades sexuales, y como científico, tenía un punto de vista borroso de todos los fenómenos religiosos y psíquicos, y prefería considerar estos elementos de la naturaleza humana tan sólo como otro aspecto del sexo, la neurosis y la represión. Jung, por otra parte, creía que el mundo inconsciente descubierto por Freud era sólo la punta de un gran iceberg. Más allá del primitivo inconsciente sexual que su mentor percibía, Jung vislumbraba un océano aún mayor de la mente inconsciente, uno compartido por todos los seres humanos y otro místico y mágico, más que atribulado y neurótico. Él lo llamó el "inconsciente colectivo".
Según Jung, el inconsciente colectivo era un vasto océano de sueños, imágenes y símbolos, compartidos por todos. Desde este océano simbólico ilimitado surgieron todos los mitos e historias, leyendas y tradiciones que le habían dado significado y deleite a la humanidad desde el comienzo. Para Jung, entonces, dichas historias y mitos no eran meros cuentos de hadas, tontas historias para relatar a los niños antes de dormir, sino, que de hecho, eran depositarios de toda la sabiduría y significado, y como tales, nos conducen hacia la integridad, la alegría o esclarecimiento.
Para Jung, los personajes que aparecen en los mitos y leyendas eran figuras llenas de poder y de gran significado interior. Denominó a estas figuras "arquetipos", empleando una palabra acuñada por el filósofo griego Platón, para referirse a "la divina idea de la mente de lo infinito". Por lo tanto, un mago en un cuento de hadas, como el celta Merlín, no es simplemente un personaje con un bastón y barba blanca, sino el arquetipo del anciano sabio y al igual que los ancianos sabios de cientos de otros cuentos, simboliza la sabiduría y el conocimiento.
(Ariel Guttman / Kenneth Johnson)

La astrología como lenguaje mítico

Muchas personas están acostumbradas a pensar en el término "mito" en relación con un mero cuento de hadas o, peor aún, una fabulación, una historia que no es verdadera. Pero esto es malinterpretar la mismísima naturaleza de la mitología propiamente dicha. Las historias que llamamos mitos son, de hecho, los cuentos de la sabiduría y las verdades espirituales de las antiguas religiones, de esas religiones de nuestros antepasados, como también de la gente diseminada en las distintas regiones del mundo. En cuanto a tales, los mitos nos transmiten, bajo la forma de un cuento, las verdades más profundas de la psique humana y de la experiencia humana que compartimos. Por eso es importante comprender que la astrología es un lenguaje mítico y que contiene las mismas verdades universales sobre el alma humana, que se hallan en las grandes mitologías de todo el mundo. (Ariel Guttman / Kenneth Johnson)

septiembre 25, 2010

El héroe

Los héroes y sus misiones adquieren gran importancia y se convierten en iconos sagrados para todas las culturas, ya que aportan una útil base o fórmula para la perpetuación de las costumbres y las creencias. Los héroes suelen enseñar a la humanidad a pesar, curar o cazar, o a destruir a los demonios o monstruos que amenazan sus comunidades. Los héroes conducen a su pueblo a un magnífico nuevo mundo o les hacen conocer el fuego y les enseñan muchos rituales.
Los mitos sobre los héroes tienen mucho en común. El héroe suele provenir de la unión entre una divinidad y un humano mortal. Y si no desciende de un dios, el héroe suele ser acogido por alguien de naturaleza divina, como en el caso de Odiseo y Atenea, o bien adquiere la condición de divinidad como resultado de sus logros y éxitos.
Rara vez el héroe es perfecto, pero siempre debe tener una misión. De hecho, debido a que muestra la debilidad del ser humano, nos resulta fácil identificarnos con él. Sus imperfecciones suelen resultar tan iluminadoras como sus cualidades heroicas; además, como deben superar innumerables pruebas, el proceso del viaje del héroe simboliza su conciencia gradual de que cuenta con un potencial psicológico que aún no ha sabido aprovechar. También representa el desarrollo de la conciencia y el crecimiento interior y el viaje mismo de la vida de cada uno de nosotros.
Cuando el héroe se enfrenta al monstruo, salva a la trágica princesa o desciende al Inframundo, vence al mal y asciende al Cielo o los dioses lo convierten en uno de ellos.
Heracles (Hércules) es un buen ejemplo de héroe que ha de enfrentarse a una gran variedad de monstruos durante el curso de sus trabajos. El oráculo de Delfos anuncia su inmortalidad como miembro del panteón Olímpico, pero sólo si es capaz de completar todas las tareas que le han sido asignadas. Heracles lo consigue, asciende al Cielo y se casa con Hebe.
Irónicamente, Hebe es hija de Hera, quien odia al héroe por ser el producto de la unión entre su marido, Zeus, y una mujer mortal, Alcmena; así que en realidad es Hera quien le plantea una misión casi imposible. (Sarah Bartlett)

Estaciones y creación

Casi todas las culturas cultivaron mitos relacionados con la naturaleza cíclica de las estaciones, el desarrollo de la agricultura o el paso desde un modo de vida salvaje a otro más civilizado.
Los hijos del Sol fueron conducidos a Cuzco por los dioses Incas Mama y Manco; y la historia de Deméter y Perséfone, en el mito griego, es tanto una poderosa explicación de las estaciones y las fuerzas de la naturaleza como un mito cíclico de extrema complejidad.
Al parecer, tanto la mente antigua como la moderna han llegado a las mismas conclusiones sobre el origen del mundo. Ya se tratase de un huevo, de un hombre cósmico dividido en varias partes o de la teoría del Big Bang de los científicos actuales, el cosmos se puso en marcha de alguna manera. Los mitos sobre la creación ofrecen respuestas básicas a profundas preguntas fundamentales. Los dioses creadores crean a otros dioses, surgen los conflictos y éstos, a su vez, permiten el surgimiento de héroes y sus correspondientes aventuras.
Las historias de amor dramáticas y las búsquedas heroicas definen la naturaleza de la humanidad, tanto desde el punto de vista colectivo como individual.
Los dioses y divinidades, ya tengan forma humana o animal, son de naturaleza "antropomórfica" en todo el mundo; en otras palabras, actúan, piensan y hablan como seres humanos. Algunos dioses son comprensivos o se preocupan por el progreso de los mortales, como en Grecia, India, Egipto y Norteamérica.
Sin embargo, otros se muestran indiferentes ante el destino humano, como en la mitología de Babilonia y Sumeria.
(Sarah Bartlett)

El propósito del mito

La personificación de las fuerzas naturales como dioses y diosas representaba una vía de explicarlo todo sobre el Sol, la Luna, las estrellas y la Tierra, o sobre los truenos, la lluvia, el fuego y el viento.
Esencialmente, los dioses y las diosas encierran un potencial "arquetípico", lo que en otras palabras significan que evocan sentimientos, imágenes y experiencias de nuestras propias vidas, como las luchas de poder, el enfrentamiento entre el bien y el mal o las decisiones que debemos tomar. El mundo simbólico de la mitología puede ser interpretado como un espejo de nuestro propio paisaje interior.
Muchas culturas han dejado de creer en esos dioses y diosas. Y este cambio tiene un precio. Si somos lo suficientemente sabios y abiertos para entender que la mitología es un maravilloso espejo de la naturaleza humana, un mundo completo en el que hemos proyectado nuestros propios miedos, dudas, sentimientos, ideas y deseos, sabremos reconocer que puede ofrecernos una importante fuente de autoconocimiento e inspiración colectiva. (Sarah Bartlett)

septiembre 05, 2010

El Señor de los Anillos y el Tarot

Semejanzas razonables de los personajes con los arcanos del Tarot:
Guimli: El Carro por ser el guerrero orgulloso y triunfante y El Emperador por su relación con lo material y lo mundano, su talante autoritario, su voluntad y coraje.
Legolas: El Carro por ser guerrero, un luchador. La Templanza por moverse entre lo espiritual y lo material de manera virtuosa, por su armonía con las circunstancias y contener la fuerza y la belleza a un tiempo. La Estrella, por su contacto con la esencia de las cosas, su relación con la naturaleza, su esperanza y su belleza.
Merry y Pippin: son la carta de El Sol, por ser la alegría inocente, el optimismo y la vitalidad. La representación tradicional de esta carta en el tarot de Marsella es de dos niños y el astro rey al fondo.
Elrond: La Justicia, por su búsqueda de equilibrio de manera ecuánime, por su adaptación a las circunstancias en justo análisis de los acontecimientos y El Sumo Sacerdote por su carácter místico y el poder de su palabra.
Galadriel: La Sacerdotisa por ser la sabiduría y el entendimiento, la sensibilidad y la intuición y La Emperatriz por encarnar de algún modo a la madre naturaleza, a la belleza de lo natural, el amor y la generosidad.
Sauron/Saruman: El Diablo por su soberanía del esplendor material, su afán de poder, violencia y falsedad y El Emperador por su fuerza y voluntad, por su poder temporal y autoridad.
Sam: guarda elementos de El Loco, porque comparte al igual que Frodo el viaje, por su inocencia e ingenuidad mayor incluso que la de éste. Hubiera sido desde este punto de vista un buen portador del anillo, como demostró después. En la carta tomaría el lugar del perro que intenta proteger del peligro al joven que anda al borde del precipicio, que seria Frodo.
Boromir: sería El Carro por su poderoso y orgulloso guerrero y El Diablo, por dejarse corromper por las ansias de poder a cualquier precio.
La Fortaleza de Cuernavilla: sería La Fuerza precisamente por ser la fortaleza, por el esfuerzo y la estoicidad de los hombres y mujeres de Rohan ante una prueba tan dura. Y La Torre por producirse el derrumbamiento y caída de lo que se ha construido hasta en sus mismos cimientos, puesto que no existe nada completamente seguro. La representación tradicional es la de una torre derribada y gente cayendo.
Gollum: posiblemente guarde elementos de El Diablo por su carácter mentiroso y corrupto y El Colgado por haber sabido esperar y sacrificarse para lograr su propósito.
Nazgul: representan en sí mismos la carta de La Muerte, porque en un principio fueron hombres, se transformaron en espectros como resultado de los acontecimientos, precisamente por ser una liberación de la esencia de la sustancia, por representar la transformación. Y El Diablo, por ser la sombra, lo oscuro... pero el lugar que ocuparían en la carta sería el de los personajes que se hayan encadenados al diablo, sus esclavos.

agosto 18, 2010

Aragorn - El Señor de los Anillos

Guarda elementos de El Ermitaño - El Juicio - El Carro -
Los Enamorados.
El Ermitaño, por su retiro voluntario del mundo en la búsqueda de su esencia.
El Juicio, por su renacer del olvido para tomar su justo lugar.
El Carro, por ser el guerrero triunfador.
Los Enamorados, por tener que elegir entre dos vidas diferentes, dos caminos que se bifurcan.

Frodo - El Señor de los Anillos

Sería El Loco, por ser la inocencia, el viajero, el principio y el fin.

Gandalf - El Señor de los Anillos

Sería una mezcla de El Mago - El Ermitaño - El Hierofante.
El Mago, por su iniciativa, capacidad creadora y dominio de los elementos.
El Ermitaño, por su aislamiento, su búsqueda en el interior, su análisis en soledad.
El Hierofante por ser el guía, ser el sabio que alecciona y en el que todos confían y al que todos respetan.

agosto 16, 2010

El viaje diurno y el viaje nocturno

De acuerdo a lo expuesto básicamente podemos hablar de dos tipos de viaje:
** Diurno o solar: que se realiza a través del día, terreno de la conciencia, los poderes masculinos, el territorio del padre, el Sol, el coraje.
** Nocturno o lunar: que se realiza de noche, en el terreno del inconsciente, los poderes femeninos, el territorio de la madre, la Luna, la fe.
A su vez, se podría decir que el viaje se produce básicamente en dos niveles: si consideramos el viaje del héroe como una alegoría del paso por la vida, podríamos dividirlo en una sección obligatoria y una sección voluntaria. La carta 13 es la frontera. Todos llegamos hasta allí. Dependiendo de nosotros mismos y de lo que hacemos en nuestra vida, experimentamos la muerte como un final o como un tema clave, una etapa  de transición esencial que tiene lugar en la mitad de la vida, tras la cual nos espera lo que importa de verdad, la iniciación, la fase transpersonal y el desarrollo del yo. Primero necesitamos madurar en la fase un. Antes de abordar lo trascendente debemos manejar con éxito lo cotidiano. De la misma manera para superar el ego y alcanzar el yo tendremos que desarrollar primero un ego fuerte, capaz de encontrar su sombra a lo largo del camino, son ser devorado por ella. Algunas personas jamás atraviesan esa frontera.
El camino no es ni del hombre ni de la mujer. de hecho, la única forma de reencontrar la totalidad es recorrer ambos las dos vías. El camino del héroe es también el de la heroína.
En la primera mitad de la vida es el momento del desarrollo personal y el crecimiento exterior. En la segunda mitad de la vida nos volvemos hacia el interior y tomamos contacto con la sombra.
Visto como un esquema en este camino encontramos distintos estadios diferenciables:
a) La niñez del héroe: el estado simbiótico.
b) La partida y transformación en adulto: maduración y desarrollo de la personalidad.
c) El proceso de iniciación: la apertura transpersonal.
d) El objetivo o meta del viaje: renacimiento y la conciencia de unidad de las cosas.
CONCLUSIÓN
"... Si no nos arriesgamos, si actuamos roles socialmente prescriptos en lugar de emprender nuestros viajes, experimentamos un vaciamiento interior. Cuando las personas son desalentadas a atacar dragones, internalizan la necesidad y se atacan a sí mismas, declarando la guerra a cualquier atributo de sí mismos que consideren desagradable. O se enferman y tiene que luchar para reponerse. Uno de los temas primarios de la literatura en la actualidad es esa experiencia de alienación y desolación. Por eso el antihéroe reemplaza al héroe..." Carol Pearson.

Los Magos consideran que la vida es un Don. Nuestra tarea en ella es brindar nuestro propio don e involucrarnos profundamente con la vida y los demás admitiendo y recibiendo algunos dones haciéndonos responsables de rehusar otros. La tragedia en el viaje heroico es la pérdida del conocimiento de quienes somos, con el consiguiente resultado de no poder aportar o que debemos.
No hay manera de evitar la travesía del héroe. Llega y nos encuentra si es que no nos movemos con valor para encontrarla. La única salida es atravesarla. (Graciela Caprarulo)

Las llaves del viaje

"...el héroe mitológico abandona su choza o castillo, es atraído, llevado o avanza voluntariamente hacia el umbral de la aventura. Allí encuentra la presencia de una sombra que cuida el paso. El héroe puede derrotar o conciliar con esta fuerza. Detrás del umbral, el héroe avanza a través de un mundo de fuerzas poco familiares y sin embargo extrañamente íntimas, algunas de las cuales lo amenazan peligrosamente (pruebas), otras le dan ayuda (auxiliares). Cuando llegar al nadir del periplo mitológico, pasa por una prueba suprema y recibe su recompensa. El triunfo puede ser representado como la unión sexual del héroe y la diosa madre del mundo (matrimonio sagrado), el reconocimiento del padre-creador (concordia con el padre), su propia divinización (apoteosis) o también, si las fuerzas le han permanecido hostiles, el robo del don que ha venido a ganar (robo de su desposada, robo del fuego), intrínsecamente es la expansión de la conciencia y por ende del ser (iluminación, transfiguración, libertad). El trabajo final es el del regreso. Si las fuerzas han vencido al héroe, ahora éste se mueve bajo su protección (emisario); si no huye y es perseguido (huida con transformación, huida con obstáculos). En el umbral del retorno, las fuerzas trascendentales deben permanecer atrás; el héroe vuelve a emerger del reino de la congoja (retorno, resurrección). El bien que trae restaura al mundo (elixir).
(De "El hombre de las mil caras". - Joseph Campbell)
Todo viaje del héroe encierra una psicología sagrada. En casi las tradiciones culturales y religiosas lo que aparece es que el anhelo más profundo de toda alma humana es el de retornar a su fuente espiritual. Búsqueda activa de la relación con los arquetipos. Al fin del viaje del héroe experimenta la unión con el amado del alma, nuestro arquetipo personal, el representante de Dios en nosotros. El gran arquetipo en este sentido es el Self.

Etapas del viaje

Hay dos grandes trabajos para héroes y heroínas:
La partida: retirarnos de la vida diaria y abririnos a las zonas en las que podemos ubicar las fuentes (de nuestro poder). En esta faceta viajamos hacia adentro en busca de las grandes formas e historias, la magia y el conocimiento olvidado de fases previas o más profundas de nuestra existencia. En este viaje podemos llegar a zonas o estructuras de nuestro interior que permanecen incompletas. Estos son nuestros potenciales heroicos ocultos (que a veces aparecen en el mito como amigos o ayudantes secretos). Recordemos aquí la definición de Cirlot, donde nos dice que estudiar, investigar, etc, son modalidades del viaje.
El regreso: volver a la vida diaria con el conocimiento que hemos ganado en las profundidades y ponerlo en uso para redimir a la época y a la sociedad.

Hoja de ruta

Teniendo en cuenta el camino del Sol como un mapa o una hoja de ruta diríamos que este camino traza un círculo completo y recomienza diaria y anualmente.
Oriente: el este, el amanecer. Está relacionado con la primavera y los signos de Aries, Tauro y Géminis. La palabra oriente viene de Orior y significa nacer, empezar, levantar y simboliza la manifestación de la vida, el inicio visible, la conciencia.
Norte: en el ciclo diario corresponde al sol del mediodía, símbolo del máximo desarrollo, y a los signos de Cáncer, Leo y Virgo. Relacionado con el verano. Esta dirección  indica un punto culminante de lo solar, del héroe, pero también es el inicio del descenso.
(Hércules inicia sus trabajos con el león de Nemea, alusivo al signo de Leo).
Occidente: en el ciclo diario el atardecer, en el anual el otoño. Se relaciona con Libra, Escorpio y Sagitario. La palabra occidente proviene del verbo occido y significa morir, caer. Es el cruce del umbral en el esquema de Campbell. Aquí el héroe se interna en el más allá en su viaje interior y el descenso a los infiernos.
Sur: en el ciclo diario es la medianoche, en el anual, el invierno. Signos de Capricornio, Acuario y Piscis. Señala tocar fondo con uno mismo, pero también señala el inicio de camino ascendente del Sol; la oscuridad ha vencido a la luz pero ésta volverá a emerger. Fecha de conmemoración de los dioses y héroes solares, en realidad es un segundo nacimiento, un nacimiento del espíritu y por ello el nacimiento del Héroe.

El viaje

El camino del Sol o la hoja de ruta en el viaje del héroe

Aparentemente los elementos esenciales del viaje del héroe solían leerse en el cielo, a través de los movimientos del Sol y la Luna. Es decir que se corresponden con el ciclo del Sol, su camino de Oriente a Occidente (viaje diurno) y de Occidente a Oriente (viaje nocturno). la noche de los cielos era considerada como un mar nocturno y de ahí la historia del viaje nocturno del héroe a través del mar. Otra historia común es la que cuenta que el héroe viaja al inframundo a llevar a cabo una importante tarea, regresando victorioso o levantándose de entre los muertos al cabo de tres días (Jesús).
La mayoría de las culturas primitivas identificaron al Sol y su camino anual y diario con la búsqueda espiritual de la esencia y la totalidad del ser, o lo que hoy llamamos autorrealización. Jung dijo: "No le bastaba al hombre primitivo con ver la salida del Sol, sino que esta observación exterior debería de ser al mismo tiempo un acontecer psíquico. Esto es, que el curso del Sol debería representar el destino humano de un dios, de un héroe que no vive sino en el alma del hombre".
El origen del zodiaco y la mitología heroica están totalmente emparentados y comparten su razón espiritual y psicológica. Lo que tienen en común es el camino aparente del Sol. Su viaje de oriente a Occidente y de occidente a Oriente que se traduce como una senda que va de la luz a la oscuridad (descenso al mundo subterráneo) y de la oscuridad a la luz (renacimiento del héroe).
Así el viaje que el Sol anual o diariamente describe en el cielo, es la lucha que todo ser humano vive en su interior si inicia el camino de ampliar su conciencia, su "pedazo del Sol". Sin temor a equivocarnos, podríamos definir el viaje del héroe solar como la lucha contra el sueño del hombre dormido, contra el olvido de sí o la oscuridad. Como Ulises enfrentando las pruebas y dificultades que le impone el dios del sueño, neptuno, el que reina en las profundidades del mar, excelente imagen del inconsciente.
Todos los mitos heroicos siguen una secuencia zodiacal que podemos comparar con la evolución y desarrollo de la aventura heroica, descripta claramente por Joseph Campbell.
Pero el Sol debe ponerse y el héroe solar debe descender a un mundo que está bajo el horizonte, o un viaje nocturno hacia realidades sobre las que no tiene dominio. Allí quedará a merced de los misterios lunares, de los poderes femeninos. Sólo así podrá elevarse otra vez sobre el ciclo completo, la realidad solar y lunar, masculina y femenina.

El crecimiento como una espiral ascendente

Carol Pearson ilustra la típica progresión del héroe como el cono de una espiral tridimensional, en la que es posible avanzar aunque muchas veces nos movamos en círculos hacia atrás. Cada etapa tiene su propia lección para impartirnos y nos reencontramos con situaciones que nos revierten a etapas previas, de modo que podamos aprender y rever las lecciones en nuevos niveles de complejidad intelectual y emocional y con mayor sutileza. (Numerológicamente cada 9 años atravesamos por el mismo estadio).
La virtud que el Mago suma a todos ellos es la habilidad para reconocer y recibir la abundancia del universo. A medida que el ciclo se expande, el Mago adquiere lo que el huérfano añora: el retorno al edén perdido, primero en el nivel personal y después en el cósmico. Pero en lugar de experimentar la abundancia desde una posición dependiente e infantil, el Mago entra al jardín basándose en el principio de interdependencia con los demás, con la Naturaleza, con Dios. Así, la última lección que aprende el héroe es la de la felicidad.
Como magos, los héroes aprenden que nada esencial se pierde. La necesidad de emprender el viaje es innata a nuestra especie.
Para realizar este viaje, el héroe lleva a cabo un proceso de transformación donde va muriendo a determinados estadios para nacer a otros. A este proceso lo llamamos iniciático porque el héroe o heroína va siendo iniciado en disciplinas y conocimientos o potencias o uso de las propias potencialidades de su psique. Este modelo es arquetípico y común en la mayoría de las culturas.

agosto 14, 2010

Redefinición del heroísmo

Otro punto importante es que cuando la psique humana necesita evolucionar tiene que dar cada paso a la integración de la sombra (Jung). Por eso, desde el punto de vista iniciático no hay viaje heroico, no hay camino del héroe si no hay encuentro con la sombra, descenso al infierno, confrontación con las fuerzas de la oscuridad.
Dado que la meta del viaje es la totalidad, veremos que cuando hablamos del héroe no sólo nos referimos al guerrero, sino que el héroe sufre un proceso de transformación a lo largo del viaje. Entonces un mismo héroe y, al igual que nosotros, puede ser a la vez el huérfano, el vagabundo, el guerrero, el mártir o el mago. Por ejemplo: Odiseo.
Hoy el mundo evoluciona hacia el arquetipo del Mago, un hombre que puede sanarse a sí mismo.
El viaje del héroe es siempre circular, o deberíamos decir, espiral y se produce muchas veces a lo largo de la vida.
Este esquema pone a funcionar las distintas etapas del viaje, considerando que cada una es también un nivel de la conciencia y por lo tanto un arquetipo que el héroe necesita incorporar, actuar, dominar. Esto mismo puede ser aplicado a las diferentes situaciones de nuestra vida cotidiana. Asimismo cada arquetipo tiene una tarea que desarrollar y vive esa tarea como la meta de su vida.
Cada individuo traza su propio y singular itinerario atravesando estas etapas. Carol Pearson nos dice: "...Los héroes emprenden viajes, enfrentan dragones y descubren el tesoro de su propia identidad..."

agosto 11, 2010

La función del mito y el rol del héroe

Los mitos se refieren siempre al desarrollo del alma. Los mitos del héroe de cualquier cultura o individuo nos dicen qué atributos son percibidos como lo bueno, lo bello, lo verdadero (ideal platónico) y, por consiguiente, nos enseñan valores deseables culturalmente. Todos estos valores y modelos cambian con el tiempo y la cultura.
Los héroes emergen siempre en épocas de muerte, de las formas sociales, de las religiones ortodoxas, de gobiernos, economías, psicologías, reacciones.
Al contestar al llamado de lo eterno, los héroes descubren el coraje de soportar las gestaciones, crecimientos y traumas necesarios para un nuevo nacimiento.
De manera que en la sociedad ellos sirven como parteras para la continuidad de nacimientos necesarios para redimir la época y a la sociedad en que viven y llevarlos al siguiente nivel de evolución. Establecen los nuevos parámetros y récords a alcanzar.

El viaje como símbolo

    "Desde el punto de vista espiritual, el viaje no es nunca la mera traslación en el espacio, sino la tensión de búsqueda y de cambio que determina el movimiento y la experiencia que se deriva del mismo. En consecuencia, estudiar, investigar, buscar, vivir intensamente lo nuevo y profundo son modalidades de viajar o, si se quiere, equivalentes espirituales del viaje.
Los héroes son siempre viajeros, es decir, inquietos. Viajar es una imagen de aspiración, dice Jung, del anhelo nunca saciado, que en parte alguna encuentra su objeto. Señala luego que ese objeto es el hallazgo de la madre perdida. Pero el verdadero viaje no es nunca una huida ni un sometimiento, es evolución. Viajar es buscar. Así en general diríamos que el viaje a los infiernos simboliza el descenso al incosciente, la toma de conciencia de todas las posibilidades del ser.
En cambio el viaje interior de la tierra es el retorno al seno de la madre...".
(Eduardo Cirlot)   

El sentido del viaje del héroe

En este sentido podemos observar que todas las grandes tradiciones, las antiguas literaturas, las mitologías y las religiones han tratado el tema del viaje. El viaje ha forjado héroes y heroínas desde tiempos inmemoriales. Estos viajes han sido considerados como viajes iniciáticos, es decir que acarrean una transformación y un aprendizaje para quien los realiza. La persona es iniciada en el uso de potenciales interiores que no sabía que tenía.
Algunos de ellos han sido  realmente famosos en la historia: Gilgamesh, el héroe de la epopeya sumeria, que emprende un viaje en busca de la planta que le dará la inmortalidad.
Jasón, que lideró a los argonautas en busca del vellocino de oro.
Moisés, quien dirigió el éxodo del pueblo hebreo hacia la tierra prometida.
Eneas, que encabezó el exilio después de la caída de Troya.
Odiseo, que emprende un viaje de regreso al hogar, al amor (esposa) y a la familia.
Hay otros héroes como Marco Polo o Colón o Erick el Rojo, quienes fueron en busca de otras tierras. Hay viajes netamente simbólicos como los que hicieron Hércules, el mismo Odiseo o Dante, cuando descendieron al infierno. O como Jonás y Mobi Dick, el viaje al vientre de la ballena.
Hay viajeros a través del tiempo y del espacio o a tiempos y espacios diferentes, como los personajes de Julio Verne, Ray Bradbury o J.R.Tolkien. También viajes como el del protagonista del cuento de Alejo Carpentier "Viaje a la semilla" donde Marcial vuelve a su nacimiento.