UN PASEO PARA CONOCER EL MUNDO DE ESTOS SERES MARAVILLOSOS .....
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diciembre 04, 2010

Cómo se llega a conocer el alma

Comencemos por considerar la expresión "El cuidado del alma". La palabra "cuidado" implica una manera de responder a las expresiones del alma que no tiene nada que ver con el heroísmo ni con la fuerza muscular. Cuidar es lo que hace una enfermera y, casualmente, cuidar a un enfermo es uno de los primeros significados de la palabra griega "therapeia" o terapia.
El cuidado del alma es en muchos sentidos un retorno a lo que al principio se entendía por terapia.
Cura, significa varias cosas: atención, dedicación, manejo prudente, adornar el cuerpo, sanar, administrar, preocuparse y adorar a los dioses.
El alma no es una cosa, sino una cualidad o una dimensión de la experiencia de la vida y de nosotros mismos. Tiene que ver con la profundidad, el valor, la capacidad de relacionarse, el corazón y la sustancia personal.
Cuando decimos que alguien o algo tiene alma, sabemos a qué nos referimos, pero es difícil especificar exactamente cual es ese significado.
El cuidado del alma se inicia observando su manera de manifestarse y de actuar. No podemos cuidar de ella si no estamos familiarizados con sus costumbres.
"Observancia" es una palabra tomada del ritual y de la religión y significa estar atento a, pero también, mantener y honrar, como cuando se habla de la observancia de una fiesta. Originariamente la partícula "serv", que incluye esta palabra, se refería a pastorear ovejas. Al observar el alma, estamos atentos a sus ovejas, a todo lo que ande por allí moviéndose y pastando, tanto si se trata de la última adicción, como de un sueño sorprendente o un estado anímico inquietante.

Cuidado del alma

El cuidado del alma es una forma fundamentalmente diferente de considerar la vida diaria y la búsqueda de la felicidad. No se pone el énfasis de ninguna manera en los problemas. Una persona podría cuidar de su alma comprando o alquilando una gran extensión de tierra, otra seleccionando una buena escuela o un programa de estudios adecuado y otra pintando su casa o su dormitorio.
El cuidado del alma es un proceso continuo que tiene que ver, más que con la "reparación" de algún fallo básico, con la atención que se presta tanto a los pequeños detalles de la vida cotidiana como a las decisiones y cambios más importantes.
El cuidado del alma puede no estar centrado en modo alguno con la personalidad o en las relaciones, y por consiguiente, no es psicológico en el sentido habitual del término. Ocuparnos de las cosas que nos rodean y darnos cuenta de la importancia del hogar, de los horarios cotidianos e incluso quizás de la ropa que usamos, también son maneras de cuidar el alma.
Cuando Marsilio Ficino escribió su libro de autoayuda "El libro de la vida" hace 500 años, puso el énfasis en la cuidadosa elección de colores, especias, aceites, lugares para caminar, países que visitar... todas decisiones muy concretas de la vida cotidiana, que día tras día se constituyen en apoyo o en una perturbación para el alma.
Pensamos en la psique, si es que alguna vez pensamos en ella, como en una prima del cerebro y por lo tanto como algo esencialmente interno. Pero los psicólogos de antaño enseñaban que nuestra alma es inseparable del alma del mundo y que se las encuentra a las dos en la multiplicidad de las cosas de que se componen la naturaleza y la cultura.
El objetivo del cuidado del alma no es una vida libre de problemas, sino una vida con la profundidad y el valor que provienen de la plenitud del alma. A su manera plantea un desafío mucho mayor que el de la psicoterapia, porque tiene que ver con el cultivo de una vida abundantemente expresiva y llena de sentido, tanto en el hogar como en la sociedad. También es un reto porque nos exige imaginación a cada uno de nosotros. En el cuidado del alma, nosotros mismos tenemos tanto la tarea de organizar nuestra vida y darle forma para el bien del alma.