UN PASEO PARA CONOCER EL MUNDO DE ESTOS SERES MARAVILLOSOS .....
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diciembre 26, 2010
diciembre 20, 2010
diciembre 19, 2010
Ah, Europa!
Zeus se deslumbró por Europa un día en que ella jugaba alegremente con sus amiguitas en las playas de Tiro, donde reinaba su padre Agenor. Entonces el dios se transformó en un hermoso toro blanco, cuyos cuernos brillantes tenían la figura de una gran luna creciente. El toro se aproximó a la playa y se echó cerca de donde estaba la joven que amaba.
Al principio, como pasa siempre, Europa se asustó. Pero luego encontró simpático a aquel toro blanco y se puso a acariciarle el lomo. Por cierto Zeus, comenzó a inflamársele el corazón allí mismo, en la forma de un robusto torito, pero se aguantó un poco a que llegara el momento propicio. Entonces la joven se entusiasmó con la mansedumbre del animal y como parte de las bromas de sus compañeras, se sentó en el lomo. El momento había llegado para el toro, es decir para Zeus. Se lanzó raudamente hacia el mar, con la joven a cuestas, mientras ésta gritaba y gritaba, un poco por la sorpresa y otro poco, a cuenta de lo que en breve viviría. Como el toro corría por el agua a gran velocidad, Europa no tuvo más remedio que aferrarse como pudo a los cuernos de su raptor, hecho que inflamó aún mas al dios que estaba dentro. Y el toro y la doncella se alejaron.
Como le había sucedido a Ío, un antepasado de la muchacha, Europa paseó por parte del mundo conocido y no tardó mucho tiempo en sopesar los beneficios del caso: a la muchacha le comenzó a gustar la aventurita. Y así, el toro y la doncella llegaron a Creta. Y en esa isla, justo debajo de los plátanos que crecen cerca de una fuente, el toro, vuelto a la figura de Zeus, amó a Europa, que quedó encantada y agradecida.
Tan encantada y agradecida quedó la joven, que no regresó más a su país natal y en cambio le dio a Zeus tres robustos hijos: Minos, Sarpedón y Radamantis. Pero, como es de esperar, Zeus no podía hacerse cargo de los chicos, entonces casó a la muchacha amante con un mortal, Asterión, el rey de Creta, quien crió a los muchachos y pasó por padre de ellos.
Cuando Europa murió, Zeus, en agradecimiento, la colocó en el cielo en forma de toro y por eso ella mira al mundo desde allí como la constelación del Toro o Tauro. (Ariel Pytrell)
Minos, el rey de un laberinto
Dédalo era el gran ingeniero de Cnosos, en la Creta del rey Minos. Mucha obras importantes había emprendido Dédalo para embellecer y fortificar la ciudad, el hermoso palacio real. La obra más destacable de todas era el grupo de cisternas que recogían el agua de lluvia para, más tarde, distribuirla a las demás habitaciones: la recámara de la reina Pasifae, el cuarto de baño de vapor de Minos, el dormitorio de las hijas: Ariadna y Fedra, y las piscinas de toda la familia.
Minos y Pasifae formaban una familia bien constituida, en la cima del poder, pues Cnosos era la capital de un país que verdaderamente dominaba la ruta marina. Minos y Pasifae eran un matrimonio fuerte, compuesto por individuos fuertes, de gran carácter y por lo tanto, convencidos de su categoría superior. Estaban destinados a perpetuarse en el poder y lo hubieran logrado de no haber sido por un regalo que un día les llegó de parte del dios del mar.
Poseidón envió un hermoso toro blanco a las costas de Cnosos. Minos pensó en sacrificarlo a Poseidón, que era lo que debía hacerse, pero le daba pena matar al hermoso ejemplar y en su lugar inmoló otro toro.
Hizo mal, claro... porque Poseidón se enojó y ese fue el principio de la perdición de la casta minoica.
El hermoso toro blanco pastaba por allí y la reina Pasifae suspiraba por una aventura que le ayudara a hervir su sangre, por el aburrimiento de la corte. Entonces ideó un plan y se lo expuso, con toda confianza, al ingeniero más famoso del mundo que residía en su reino. Dédalo la miró con extrañeza, pero los genios están para otras cosas y nadie le había pedido opinión (después de todo, estaba contratado por la corte y él debía cumplir con lo que le solicitaban). De este modo, corrigió allí algún detalle del plan original y agregó algún dispositivo allá y pronto le llevó a la reina el artilugio: una vaca de madera con un orificio especial.
La reina se escondió dentro de la vaca de madera fabricada por Dédalo y comenzó a mugir para llamarle la atención al toro blanco enviado por Poseidón. El poderoso animal respondió al llamado y montó a la inerte y dura y algo fría vaca. Pasifae gozó escondida dentro de la vaca de madera. Pero no previó un detalle: la reina quedó embarazada y no podía imaginarse el monstruo que podía salir de esa unión.
-Se llamará Asterión, como el abuelo- fanfarroneaba Minos, quien aún no sabía que él no había sido el progenitor.
-Y si fuera una niña? -preguntaba la reina, haciéndose la distraída.
-Se llamará como su madre, mi reina- decía Minos, orgulloso y exultante, mientras pellizcaba la mejilla de Pasifae.
Y le nació Asterión al rey y también, torito, aunque los cuernos del padre estaban representados en el recién nacido; de hecho, no podían salir del cuerpo de la madre y por eso desgarraron a Pasifae y murió.
En ese momento, con la criatura en brazos, Minos se preguntó que hacer, ahora que estaba enterado de todo. La respuesta no se hizo esperar. Como primera medida, se enfureció mucho, y luego sacrificó al toro blanco en honor a Poseidón, hecho que debió haber ocurrido antes.
Más tarde, calificó a Dédalo de gran traidor y le ordenó fabricar un jardín de caminos entreverados, donde, una vez terminado, recluyó allí a Dédalo y a su hijo Ícaro y, como quien no quiere la cosa, al mismo Asterión.
Dédalo construyó un laberinto que la vez era una prisión. pero todo laberinto tiene su salida hacia arriba pues, por muy altas y confusas que sean sus paredes, no tiene más techo que la bóveda del cielo. Entonces Ícaro, que heredó la inteligencia de su padre, fabricó unas alas con plumas que unió con cera, se las calzó a su padre y a él mismo y salieron volando del laberinto, mientras Asterión los miraba con ojitos de no entender muy bien qué estaban haciendo.
Ícaro se entusiasmó con la estratagema y comenzó a volar muy alto, aunque Dédalo le aconsejó que no se acercara demasiado al Sol pues derretiría la cera de las alas. Pero Ícaro, que tenía la imprudencia de la juventud, se dejó llevar por su impulso y aconteció lo que su padre había pronosticado: el Sol derritió la cera, las plumas se desprendieron y el muchacho cayó a pique. Ícaro aprendió qué es la fuerza de gravedad, pero no tuvo tiempo de difundir esta ley de la ciencia, pues se estrelló sobre las rocas de una isla que hoy lleva su nombre: Icaria.
Lo importante es que Asterión, con el tiempo, creció y se convirtió en un recio espécimen de cabeza y cola de toro y cuerpo de hombre. Quizá por burla de sus enemigos o, quizá, por la practicidad del lenguaje, pronto se lo conoció con el título de Minotauro o, en su lengua, "toro de Minos", pues de hecho lo era.
Y el Minotauro le devolvió la estabilidad al reino de Minos, al menos por un tiempo. De modo que Minos, a pesar de las burlas y de las intrigas de quienes confabulaban en su contra, conservó al monstruo todo el tiempo que le fue posible. (Ariel Pytrell)
diciembre 18, 2010
La tentación de Orfeo
Orfeo era hijo de Eagro y de Calíope, la musa más digna entre las musas. Por eso, desde chiquito, le gustaba cantar y lo hacía con bella voz. Aprendió de sus tías los secretos de la música y, para acompañarse con su canto, inventó la lira: primero de siete cuerdas; pero luego, como tributo a las musas, las aumentó a nueve que es la cantidad de cuerdas oficial.
Con el paso del tiempo, Orfeo, se convirtió en un cantor excepcional, siempre acompañado por la lira que él mismo tocaba.Y se dice que su voz dulce encantaba a las fieras y las adormecía o tornaba complaciente al corazón más duro. Un ser así, como regla general, atraía a todo el mundo y cualquier criatura femenina, mortal o divina, se sentía tentada por yacer a su lado.
Pero Orfeo no hacía caso de estas pretensiones y seguía encantando a todos. hasta que conoció a la ninfa Eurídice, de quien se enamoró y, poco después, se convirtió en su esposa. Otras continuaban tentándolo con ofertas amorosas, pero Orfeo se mantuvo fiel al amor de adorada ninfa, a quien había prometido su amor hasta más allá de la muerte.
Un día, Eurídice, fue de visita a casa de sus amigas las náyades y allí en los prados tracios, le mordió el talón una serpiente, y como consecuencia murió. Orfeo no pudo soportar el dolor que le ocasionaba la muerte de su esposa y ahora su canto tenía el tono dulzón de la pena profunda. Muchas intentaron consolarlo, por supuesto, pero él continuó rechazando las ofertas amorosas de las extrañas. Se dice que entonces comenzaron a conjurar las mujeres.
Orfeo sólo tenía el corazón y la voz para su ninfa muerta, de modo que desarrolló un plan para volver con su esposa: bajar al Hades para rescatarla, y allí se dirigió muy osado sólo con su voz y su lira. Todos le abrieron paso gracias a los encantos de su música. No era fácil bajar al mundo de los muertos y regresar cuando plazca. Perséfone se conmovió con el canto de Orfeo, y por el amor que sentía por su novia eterna y le permitió al cantor divino que se llevara a Eurídice de los infiernos. El único requisito que le impuso la reina de los muertos fue no volver su vista atrás antes de salir de los abismos.
Entonces Orfeo comenzó su canto de regreso al mundo de los vivos, mientras sentía que los pasos de Eurídice, detrás de él, lo sostenían. Y las sombras de los muertos los saludaban conmovidos y les daban consejos y les regalaban los secretos de la estancia abismal. Orfeo continuó su camino de ascenso hacia la luz, mientras los pasos de Eurídice marcaban el ritmo de su canto.
Pero cuando estaban a punto de llegar a la luz del día, una duda se coló en su corazón...¿Y si Perséfone, con la perfidia de los seres subterráneos, que celan la luz del Sol y la felicidad de lo que crece hacia arriba; si la reina de los muertos lo había engañado y Eurídice, su esposa muerta a punto de regresar a la vida no lo seguía?
Entonces Orfeo giró su rostro para ver si su amada aún viene detrás de él, frente al portal de luz, aconteció el horror.
Eurídice se deshizo como humo en contacto con el viento. Su materia liviana se evaporó ante la mirada atónita, desesperada y estremecida del cantor. Entonces Orfeo intentó regresar al Hades, pero Caronte, el barquero que ayuda a traspasar a las almas por el Aquaronte, no lo dejó avanzar. Orfeo volvió a la tierra de los vivos y se cuenta que había perdido la voluntad en todo aquello que no fuera el misterio de la vida subterránea. Y se cuenta también que rechazaba con mayor ahínco las exigencias amorosas de las mujeres, a las que había renunciado definitivamente, porque ningún amor se comparaba al amor de su ninfa Eurídice. Y Orfeo comenzó a reunirse con varones para iniciarlos en esos misterios que había aprendido en el mundo umbroso de los muertos. Los hombres dejaban sus armas en la puerta de la casa de Orfeo y allí dentro mantenían la escuela de misterios.
Y se cuenta que una noche, mientras los hombres aprendían de Orfeo, las mujeres tracias, celosas de Eurídice, cuyo amor había trascendido el reino de los muertos, robaron las armas, con ellas mataron a los discípulos y llevaron a Orfeo a un monte y allí lo descuartizaron. Algún tiempo después, encontraron la cabeza de Orfeo que aún cantaba con dulce voz y la enterraron en Tesalia. Más tarde, Zeus colocó la lira en el cielo y hoy es una constelación. Orfeo no fue al Hades y, por lo tanto, no se reunió con su esposa, sino que Zeus llevó su alma y su canto a morar en los Campos Elíseos, donde continúa cantando a las almas de los bienaventurados.
(Ariel Pytrell)
diciembre 14, 2010
Ganímedes, el copero de los dioses
Aburrido Zeus en el Olimpo, decidió echar una miradita a la Tierra. Entonces vio, en el monte Ida, en Troya, a un adolescente de hermosa mirada que conducía a pastar a un rebaño. Entonces Zeus sintió una pasión desmedida, nunca antes sentida, por ese muchacho que recién comenzaba su juventud. Zeus se dedicó a mirar un tiempo a ese bello joven hasta que aprendió de memoria uno y cada uno de sus rasgos.
Ganímedes era el nombre de ese ejemplar masculino, un descendiente de Tros, el rey que le dio nombre a Troya. Ganímedes permaneció ignorante de la pasión que despertaba al dios del rayo. Y Zeus, que lo amaba en silencio, aprendió a amar la piel lampiña de Ganímedes, a conocer los pliegues de esas caderas poderosas, a disfrutar la vista de esos hombros musculosos. A la distancia, Zeus admiraba los labios del joven y los comparó con los frutos jugosos que en cualquier momento se abren de maduros y observó el brillante cabello que se mecía con una cadencia dulce, imperceptible para cualquier ser efímero.
Y, en los ojos claros del muchacho, vio el mar en su anchura y profundidad y se dio cuenta de que espejaban al propio cielo, donde dios vivía. Entonces, no dudó más y descendió a buscarlo.
Lo hizo en forma de águila. Ganímedes vio como la inmensa ave descendía con sus garras tensas y, con violencia, lo arrebataba de las laderas del Ida y se lo llevaba por el aire. El adolescente vio cuan alto podía subir esa ave, y desde las alturas, vio por última vez sus vacas y su río y la ciudad de las fuertes murallas. Y se desvaneció.
Cuando despertó, los dioses lo aplaudieron y le aseguraron que era uno de los pocos mortales que los dioses convertían en inmortal, pues a partir de ese momento divino, Ganímedes reemplazó a Hebe como copero de los dioses: ahora debía escanciar el néctar, el licor divino, en honor del dios de todos los dioses. Zeus estaba muy contento, con sus mejillas ardientes. Y los dioses lo miraban al joven con respecto y admiración, menos Hera, que lo hacía con desprecio y furia contenidos.
Y Hebe? Bueno, digamos que pasó a un retiro voluntario, pues eso de lidiar en la corte divina no era para un ser tan dulce y cándido como ella. De modo que dejó el puesto al adolescente favorito de su padre y ella, que era la viva personificación de la juventud, se dedicó a danzar con las musas bajo el son encantador de la lira de Apolo, su medio hermano.
(Ariel Pytrell)
diciembre 08, 2010
Psicología del amor y la pasión
Este mito habla de la historia de una hermosa mortal llamada Psique, hija tercera de un matrimonio, de una belleza extraordinaria y desdichada por no encontrar el amor verdadero que quisiera darle la felicidad que tanto anhelaba. Era adorada por su extrema belleza a tal punto que todos los fieles abandonaban los ritos que se le rendían a la diosa Afrodita.
Afrodita, hundida en la envidia y dominada por los celos hacia Psique, decide vengarse de ella a través de su hijo Eros asignándole la misión de flecharla con su arco haciendo que se enamorara del más bajo y vil de los hombres convirtiéndose en la mujer más infeliz del mundo. En paralelo, el padre de Psique, preocupado por el futuro de su hijo, decide consultar el oráculo de Apolo el cual le dice que su hija se casará con un demonio, el hombre más indeseable y temido del entorno, tan temido hasta por el propio Zeus. El padre se a y le cuenta a su hija y esposa el designio y Psique decide aceptarlo subiendo a la loma de un risco a la espera de su futuro, pero Eros pasa por allí y la rescata.
Pero hace algo más que rescatarla: la lleva a un palacio lleno de riquezas y sirvientes y le concede el derecho de vivir allí siendo su esposa, con dos condiciones: la primera es no mirarle nunca a la cara, la segunda es no preguntar. Eros aparece cada noche en el tálamo nupcial a cumplir con sus deberes. Es necesario señalar que estamos en este momento frente al amor carnal y que la imposición de Eros, de no ver, no preguntar, equivale a un desconocimiento, a una ignorancia; no ver es un equivalente a un No Saber. Y aquí se le plantea a Psique un dilema que se confronta con su opuesto: el deseo de saber. Una mujer desea ser protegida y dominada por su esposo, pero sólo mientras mantiene oculta la otra parte del deseo: proteger y dominar a su pareja. Pero Psique aún no sabe de la naturaleza dual del poder y esa es la parte que entrará en escena a partir de ese momento. Psique no podrá sino obedecer a su pulsión de saber y mirarle a la cara a su esposo inducida, sobre todo, por los consejos de sus hermanas que movidas por la envidia de la buena suerte de Psique la inducen a descorrer el velo de la sabiduría.
El castigo no se hace esperar y Eros desaparece del palacio y vuelve con su madre Afrodita que enfurecida disuelve el sortilegio volviendo a confronta a la desobediente Psique a un nuevo periplo trashumante. Entonces ella decide afrontar la suprema humillación para una mujer: encarar a su suegra y suplicarle el perdón. Afrodita es sin embargo una diosa intolerante cuando se ponen a prueba los dones del amor; es entonces cuando decide someter a su aspirante a nuera a las tareas difíciles y arriesgadas que deberá cumplir de forma ordenada.
Las pruebas que Afrodita impuso a Psique fueron estas:
1 - Primera tarea: Separar los granos.
Afrodita entonces, tomó granos y semillas de maíz, cebada, mijo, girasol, chícharo, lenteja y frijoles, las mezcló en un solo montón y dijo: "no concibo que una sirvienta tan hedionda como tú pueda atraer algún amante, por lo tanto demuestra tu capacidad. Clasifica las semillas, aparta los granos según su especie y fijate que la tarea esté finalizada para esta tarde". Psique, estupefacta ante semejante tarea se sentó en silencio, pero una tropa de hormigas le ayuda y de esta manera pudo cumplir con el mandato y mostrar a Afrodita. Toda mujer precisa rescatar la actividad de su hormiga interior, un recurso psicológico que le será de enorme valor (disciplina, organización) en su trasiego con el mundo, un aliado natural frente al desorden de su mente, de ese jardín sin podar que es el alma femenina donde es necesario aprender a discriminar lo verdadero de lo falso, lo importante de lo irrelevante. Son precisamente esas hormigas, aliados naturales que la ayudan frente a esa tarea inacabable que parece ser el ordenamiento de las semillas.
2 - Segunda tarea: robar el vellocino dorado de los carneros salvajes.
Apenas salió la aurora del cielo, Afrodita llamó a Psique y le dijo: "¿Ves ese grupo allá a lo lejos, en los bancos de ese brillante río, cuyas profundas aguas corren y desaparecen en las montañas? All´habitan unos carneros cuyos velones destellan como el brillo del oro y ningún hombre las cuida cuando crecen. Te ordeno tomar un mechón de esa preciosa lana, y tráemelo con prontitud".
Psique fue hasta allá, sintiéndose incapaz de cumplir con su tarea, pensó que lo mejor sería lanzarse al río desde el acantilado para no sufrir más. Pero un verde junco, que se hallaba a la orilla del río murmuró gentilmente a su oído, esta melodiosa profecía: no ensucies mis sagradas aguas arrojándote a ellas. No te acerques a esta hora a esos terribles carneros, pues ellos, con el bendito calor del sol, no sólo adquieren fuerza, sino que una violencia salvaje se apodera de tal manera de ellos que sus afilados cuernos y duras frentes se tornan como piedras. Algunas veces incluso, ventilan su furia con mordidas venenosas para destruir a los hombres. Espera hasta el atardecer, ya que el calor del sol haya desvanecido su intensidad y las bestias, con la suave brisa del viento, se preparen para dormir. Una vez que los carneros hayan abatido su locura y calmado su rabia, acércate, sacude las hojas de los árboles y de manera indirecta, toma la lana dorada que encontrarás colgando en las ramas por aquí y por allá."
La flexibilidad y astucia de los juncos y el sentido de la proporción o de la medida: efectivamente enfrentar al carnero cara a cara y a destiempo hubiera sido una mala solución para una mujer, pero Psique vuelve a salir airosa gracias al concurso de otra fuerza vegetal primordial, los juncos que bordean el río.
3 - Tercera tarea: Sacar agua del río Styx.
Afrodita levantando la ceja y con una amarga sonrisa en sus labios, dijo: "Yo estoy muy consciente de quién es el autor secreto del éxito de tus pruebas, pero ahora te impondré a una tarea tan difícil, que rebelará si tienes un corazón valiente y eres prudente, más allá de la prudencia de la mujer: "¿Ves el pico de aquella alta montaña que corona el pronunciado acantilado, de allí brotan oscuras olas que surgen de la corriente de aguas negras. Ve, toma agua helada de la cresta del manantial, de las olas más distantes y tráela en esta pequeña vasija de cristal, a la brevedad". Llenar una vasija con agua que sólo aparece en las alturas y desaparece en las profundidades imposibilita contener sus aguas. Lo hará con ayuda de un águila, otro de los símbolos con que Zeus aparece en el imaginario y que representa la solidaridad masculina. Los misterios de la vida, las proezas y las tareas difíciles no pueden hacerse a solas. Psique necesitó de la ayuda de un águila para lograrlo.
4 - Cuarta tarea: ir al Inframundo y pedir a Perséfone una cajita con un ungüento de belleza.
"En verdad creo que eres una poderosa hechicera pues con gran ahínco has obedecido mis difíciles órdenes, pero querida mía aún debes hacer este último servicio. Toma esta cajita y desciende directamente al inframundo, presenta esta cajita a Perséfone y dile: Afrodita te suplica que le envíes una pequeña porción de tu belleza, ya que esta se desvaneció al ver a mi hijo enfermo. Asegúrate de volver con toda prisa, pues debo aplicármela antes de asistir al teatro en el Olimpo....
Psique intuye la descomunal dificultad y parte persuadida de que no ha de volver. Al encontrar en el camino una vieja torre, decide arrojarse desde allí. Más la torre tenía el don de la palabra y le indica a Psique sobre la manera de descender al Hades.
"No puedes ir a través de las tinieblas con las manos vacías; debes llevar en tus manos dos tortas de cebada y en tu boca debes llevar dos monedas. Después de haber recorrido un buen trecho de tu viaje mortal, encontrarás un burro cargado de madera, el arriero te pedirá que le ayudes a recoger unos leños que se le han caído....No pronuncies ni una palabra, sigue tu camino en silencio. Más adelante, verás el río de los muertos donde Caronte, el barquero, te pedirá la cuota para transportarte en su desagradable barca, a la lejana orilla. La avaricia vive también entre los muertos y, ni Caronte ni el gran Dios, que es el rey del inframundo, hacen nada sin recibir algo a cambio. Por lo que el hombre sencillo, al morir, debe disponer de dinero para su viaje, pues si no dispone de una moneda de bronce, nadie le ayudará en el último respiro. Recuerda.... él debe tomar la moneda de tu boca con sus manos. Un hombre flotando en la superficie del río te rogará que lo subas a la barca, no demuestres piedad. Cuando hayas llegado lejos, te toparás con viejas hilanderas que estarán tejiendo los hilos del destino, te rogarán que les ayudes con tus manos, pero no toques el tejido. Todas las artimañas de los elaborados planes de Afrodita, se volverán en contra tuya y tratarán que alguno de los pasteles caiga en tus manos.
Si pierdes más de uno, con él, perderás la luz del día. Un salvaje y enorme perro de tres cabezas (el Can Cerbero) que ladra estruendosamente a los muertos, cuida los salones oscuros de Perséfone. Calma su rabia con una de tus tortas. Perséfone te va a recibir con cortesía, te va a ofrecer asiento y te va a invitar a una animada fiesta. Siéntate en el suelo, pide pan corriente y cómelo, toma lo que te sea dado.
Al regresar, calma la ira del perro con la otra torta. Que el ambicioso barquero tome la otra moneda. Una vez que cruces el río, regresa por el mismo camino hasta que alcances a ver las estrellas en el cielo. Sobre todo, ten cuidado de no abrir la cajita, el tesoro de la divina belleza, resguardada en su interior, te está prohibido mirarlo".
Psique cumplió con cada paso indicado por la torre. Hasta llegar al trono de los Dioses del inframundo, Hades, sentado a la derecha de Perséfone, su reina de la primavera, interrogó a la joven que para su sorpresa había atravesado aún con vida la puerta de su reino. Psique relató su odisea y Perséfone conmovida le entrega el cofre.
Psique regresa y entrega el último pedazo de torta de cebada al Can Cerbero y paga el viaje de retorno a Caronte. Pero de regreso, cuando iba llegando al palacio de Afrodita, la curiosidad se apoderó de ella y abrió el cofre de la belleza, pero dentro de él, no encontró más que un sueño mortal que, al apoderarse de ella, la dejó abatida en el camino.
Entretanto, Eros, quien había escapado del palacio por la ventana de su alcoba en busca de Psique, la encuentra yaciendo inconsciente al lado del camino. Se precipitó hacia ella y recogiendo con rapidez el sueño de su cuerpo, lo encerró de nuevo en el cofre. Luego despertó a Psique con un beso en los labios.
Antes que Afrodita pudiera darle alcance, se dirigieron al Monte Olimpo, donde Zeus los unió oficialmente.
Todos los habitantes del Olimpo, agasajaron a la pareja, todos, excepto Afrodita, quien estuvo enfurecida por un tiempo, hasta que se convirtió en la abuela de una hermosa niña llamada Dicha.
Afrodita, hundida en la envidia y dominada por los celos hacia Psique, decide vengarse de ella a través de su hijo Eros asignándole la misión de flecharla con su arco haciendo que se enamorara del más bajo y vil de los hombres convirtiéndose en la mujer más infeliz del mundo. En paralelo, el padre de Psique, preocupado por el futuro de su hijo, decide consultar el oráculo de Apolo el cual le dice que su hija se casará con un demonio, el hombre más indeseable y temido del entorno, tan temido hasta por el propio Zeus. El padre se a y le cuenta a su hija y esposa el designio y Psique decide aceptarlo subiendo a la loma de un risco a la espera de su futuro, pero Eros pasa por allí y la rescata.
Pero hace algo más que rescatarla: la lleva a un palacio lleno de riquezas y sirvientes y le concede el derecho de vivir allí siendo su esposa, con dos condiciones: la primera es no mirarle nunca a la cara, la segunda es no preguntar. Eros aparece cada noche en el tálamo nupcial a cumplir con sus deberes. Es necesario señalar que estamos en este momento frente al amor carnal y que la imposición de Eros, de no ver, no preguntar, equivale a un desconocimiento, a una ignorancia; no ver es un equivalente a un No Saber. Y aquí se le plantea a Psique un dilema que se confronta con su opuesto: el deseo de saber. Una mujer desea ser protegida y dominada por su esposo, pero sólo mientras mantiene oculta la otra parte del deseo: proteger y dominar a su pareja. Pero Psique aún no sabe de la naturaleza dual del poder y esa es la parte que entrará en escena a partir de ese momento. Psique no podrá sino obedecer a su pulsión de saber y mirarle a la cara a su esposo inducida, sobre todo, por los consejos de sus hermanas que movidas por la envidia de la buena suerte de Psique la inducen a descorrer el velo de la sabiduría.
El castigo no se hace esperar y Eros desaparece del palacio y vuelve con su madre Afrodita que enfurecida disuelve el sortilegio volviendo a confronta a la desobediente Psique a un nuevo periplo trashumante. Entonces ella decide afrontar la suprema humillación para una mujer: encarar a su suegra y suplicarle el perdón. Afrodita es sin embargo una diosa intolerante cuando se ponen a prueba los dones del amor; es entonces cuando decide someter a su aspirante a nuera a las tareas difíciles y arriesgadas que deberá cumplir de forma ordenada.
Las pruebas que Afrodita impuso a Psique fueron estas:
1 - Primera tarea: Separar los granos.
Afrodita entonces, tomó granos y semillas de maíz, cebada, mijo, girasol, chícharo, lenteja y frijoles, las mezcló en un solo montón y dijo: "no concibo que una sirvienta tan hedionda como tú pueda atraer algún amante, por lo tanto demuestra tu capacidad. Clasifica las semillas, aparta los granos según su especie y fijate que la tarea esté finalizada para esta tarde". Psique, estupefacta ante semejante tarea se sentó en silencio, pero una tropa de hormigas le ayuda y de esta manera pudo cumplir con el mandato y mostrar a Afrodita. Toda mujer precisa rescatar la actividad de su hormiga interior, un recurso psicológico que le será de enorme valor (disciplina, organización) en su trasiego con el mundo, un aliado natural frente al desorden de su mente, de ese jardín sin podar que es el alma femenina donde es necesario aprender a discriminar lo verdadero de lo falso, lo importante de lo irrelevante. Son precisamente esas hormigas, aliados naturales que la ayudan frente a esa tarea inacabable que parece ser el ordenamiento de las semillas.
2 - Segunda tarea: robar el vellocino dorado de los carneros salvajes.
Apenas salió la aurora del cielo, Afrodita llamó a Psique y le dijo: "¿Ves ese grupo allá a lo lejos, en los bancos de ese brillante río, cuyas profundas aguas corren y desaparecen en las montañas? All´habitan unos carneros cuyos velones destellan como el brillo del oro y ningún hombre las cuida cuando crecen. Te ordeno tomar un mechón de esa preciosa lana, y tráemelo con prontitud".
Psique fue hasta allá, sintiéndose incapaz de cumplir con su tarea, pensó que lo mejor sería lanzarse al río desde el acantilado para no sufrir más. Pero un verde junco, que se hallaba a la orilla del río murmuró gentilmente a su oído, esta melodiosa profecía: no ensucies mis sagradas aguas arrojándote a ellas. No te acerques a esta hora a esos terribles carneros, pues ellos, con el bendito calor del sol, no sólo adquieren fuerza, sino que una violencia salvaje se apodera de tal manera de ellos que sus afilados cuernos y duras frentes se tornan como piedras. Algunas veces incluso, ventilan su furia con mordidas venenosas para destruir a los hombres. Espera hasta el atardecer, ya que el calor del sol haya desvanecido su intensidad y las bestias, con la suave brisa del viento, se preparen para dormir. Una vez que los carneros hayan abatido su locura y calmado su rabia, acércate, sacude las hojas de los árboles y de manera indirecta, toma la lana dorada que encontrarás colgando en las ramas por aquí y por allá."
La flexibilidad y astucia de los juncos y el sentido de la proporción o de la medida: efectivamente enfrentar al carnero cara a cara y a destiempo hubiera sido una mala solución para una mujer, pero Psique vuelve a salir airosa gracias al concurso de otra fuerza vegetal primordial, los juncos que bordean el río.
3 - Tercera tarea: Sacar agua del río Styx.
Afrodita levantando la ceja y con una amarga sonrisa en sus labios, dijo: "Yo estoy muy consciente de quién es el autor secreto del éxito de tus pruebas, pero ahora te impondré a una tarea tan difícil, que rebelará si tienes un corazón valiente y eres prudente, más allá de la prudencia de la mujer: "¿Ves el pico de aquella alta montaña que corona el pronunciado acantilado, de allí brotan oscuras olas que surgen de la corriente de aguas negras. Ve, toma agua helada de la cresta del manantial, de las olas más distantes y tráela en esta pequeña vasija de cristal, a la brevedad". Llenar una vasija con agua que sólo aparece en las alturas y desaparece en las profundidades imposibilita contener sus aguas. Lo hará con ayuda de un águila, otro de los símbolos con que Zeus aparece en el imaginario y que representa la solidaridad masculina. Los misterios de la vida, las proezas y las tareas difíciles no pueden hacerse a solas. Psique necesitó de la ayuda de un águila para lograrlo.
4 - Cuarta tarea: ir al Inframundo y pedir a Perséfone una cajita con un ungüento de belleza.
"En verdad creo que eres una poderosa hechicera pues con gran ahínco has obedecido mis difíciles órdenes, pero querida mía aún debes hacer este último servicio. Toma esta cajita y desciende directamente al inframundo, presenta esta cajita a Perséfone y dile: Afrodita te suplica que le envíes una pequeña porción de tu belleza, ya que esta se desvaneció al ver a mi hijo enfermo. Asegúrate de volver con toda prisa, pues debo aplicármela antes de asistir al teatro en el Olimpo....
Psique intuye la descomunal dificultad y parte persuadida de que no ha de volver. Al encontrar en el camino una vieja torre, decide arrojarse desde allí. Más la torre tenía el don de la palabra y le indica a Psique sobre la manera de descender al Hades.
"No puedes ir a través de las tinieblas con las manos vacías; debes llevar en tus manos dos tortas de cebada y en tu boca debes llevar dos monedas. Después de haber recorrido un buen trecho de tu viaje mortal, encontrarás un burro cargado de madera, el arriero te pedirá que le ayudes a recoger unos leños que se le han caído....No pronuncies ni una palabra, sigue tu camino en silencio. Más adelante, verás el río de los muertos donde Caronte, el barquero, te pedirá la cuota para transportarte en su desagradable barca, a la lejana orilla. La avaricia vive también entre los muertos y, ni Caronte ni el gran Dios, que es el rey del inframundo, hacen nada sin recibir algo a cambio. Por lo que el hombre sencillo, al morir, debe disponer de dinero para su viaje, pues si no dispone de una moneda de bronce, nadie le ayudará en el último respiro. Recuerda.... él debe tomar la moneda de tu boca con sus manos. Un hombre flotando en la superficie del río te rogará que lo subas a la barca, no demuestres piedad. Cuando hayas llegado lejos, te toparás con viejas hilanderas que estarán tejiendo los hilos del destino, te rogarán que les ayudes con tus manos, pero no toques el tejido. Todas las artimañas de los elaborados planes de Afrodita, se volverán en contra tuya y tratarán que alguno de los pasteles caiga en tus manos.
Si pierdes más de uno, con él, perderás la luz del día. Un salvaje y enorme perro de tres cabezas (el Can Cerbero) que ladra estruendosamente a los muertos, cuida los salones oscuros de Perséfone. Calma su rabia con una de tus tortas. Perséfone te va a recibir con cortesía, te va a ofrecer asiento y te va a invitar a una animada fiesta. Siéntate en el suelo, pide pan corriente y cómelo, toma lo que te sea dado.
Al regresar, calma la ira del perro con la otra torta. Que el ambicioso barquero tome la otra moneda. Una vez que cruces el río, regresa por el mismo camino hasta que alcances a ver las estrellas en el cielo. Sobre todo, ten cuidado de no abrir la cajita, el tesoro de la divina belleza, resguardada en su interior, te está prohibido mirarlo".
Psique cumplió con cada paso indicado por la torre. Hasta llegar al trono de los Dioses del inframundo, Hades, sentado a la derecha de Perséfone, su reina de la primavera, interrogó a la joven que para su sorpresa había atravesado aún con vida la puerta de su reino. Psique relató su odisea y Perséfone conmovida le entrega el cofre.
Psique regresa y entrega el último pedazo de torta de cebada al Can Cerbero y paga el viaje de retorno a Caronte. Pero de regreso, cuando iba llegando al palacio de Afrodita, la curiosidad se apoderó de ella y abrió el cofre de la belleza, pero dentro de él, no encontró más que un sueño mortal que, al apoderarse de ella, la dejó abatida en el camino.
Entretanto, Eros, quien había escapado del palacio por la ventana de su alcoba en busca de Psique, la encuentra yaciendo inconsciente al lado del camino. Se precipitó hacia ella y recogiendo con rapidez el sueño de su cuerpo, lo encerró de nuevo en el cofre. Luego despertó a Psique con un beso en los labios.
Antes que Afrodita pudiera darle alcance, se dirigieron al Monte Olimpo, donde Zeus los unió oficialmente.
Todos los habitantes del Olimpo, agasajaron a la pareja, todos, excepto Afrodita, quien estuvo enfurecida por un tiempo, hasta que se convirtió en la abuela de una hermosa niña llamada Dicha.
noviembre 16, 2010
octubre 18, 2010
Afrodita (Venus)
Existen dos versiones sobre el nacimiento de la diosa del amor y la sensualidad. Según la versión más conocida surgió de los genitales de Urano, cuando al ser castrado por su hijo el Titán Cronos, sus genitales cayeron al mar. Alrededor se formó espuma y de ella surgió una hermosa muchacha: Afrodita.
Según Homero, nació de Zeus y Dione, hija de Océano.
Afrodita simboliza el atractivo sexual. Con la complicidad de su hijo Eros (Cupido), seduce a los dioses y a los mortales, que por la mediación de ambos se ven sometidos a las alegrías y torturas del amor. Su poder llega hasta más allá de la muerte, pues según Virgilio, los enamorados vagan por los infiernos sin poder olvidar sus amores.
Los símbolos que la identifican son la rosa y la manzana, entre los vegetales y la paloma, el gorrión y la tortuga, entre los animales. Su carroza es tirada por palomas o cisnes.
Forman parte de su cortejo las Gracias, diosas del encanto, Eros, Persuasión e Himeneo, que era una deidad que conducía el cortejo nupcial.
Sus principales aventuras están relacionadas con el amor. Aunque se casó con Vulcano, hijo de Zeus, sus relaciones extraconyugales, de las que tuvo varios hijos, fueron muy frecuentes.
Entre sus cortejos de amantes se destacan Marte, Baco, Adonis y Anquises.
Según Homero, nació de Zeus y Dione, hija de Océano.
Afrodita simboliza el atractivo sexual. Con la complicidad de su hijo Eros (Cupido), seduce a los dioses y a los mortales, que por la mediación de ambos se ven sometidos a las alegrías y torturas del amor. Su poder llega hasta más allá de la muerte, pues según Virgilio, los enamorados vagan por los infiernos sin poder olvidar sus amores.
Los símbolos que la identifican son la rosa y la manzana, entre los vegetales y la paloma, el gorrión y la tortuga, entre los animales. Su carroza es tirada por palomas o cisnes.
Forman parte de su cortejo las Gracias, diosas del encanto, Eros, Persuasión e Himeneo, que era una deidad que conducía el cortejo nupcial.
Sus principales aventuras están relacionadas con el amor. Aunque se casó con Vulcano, hijo de Zeus, sus relaciones extraconyugales, de las que tuvo varios hijos, fueron muy frecuentes.
Entre sus cortejos de amantes se destacan Marte, Baco, Adonis y Anquises.
Sirenas
Son seres con cabeza de mujer y extremidades de pájaro (mitad aves, mitad brujas). Más tarde se las representó con cuerpo de mujer y cabeza de pez. Son divinidades que acarrean desgracias a los navegantes. Al cantar, parecían ser hermosas doncellas, pero los que sucumbían ante su encanto, pronto averiguaban su verdadera naturaleza. La voz encantadora de las sirenas, seducen a los navegantes y son su perdición, a no ser que tomen las precauciones que tomara Odiseo. Él había sido advertido por Circe de que el canto de las sirenas empujaba a los hombres a arrojarse al mar; para poder oírlo sin peligro, ordenó a sus hombres que lo atasen al mástil.
Según la leyenda, las sirenas habían sido compañeras de Perséfone antes de ser raptada por Hades, como no consiguieron salvarla, la diosa las transformó como castigo en extrañas criaturas.
El canto de las sirenas alaba engañosamente los placeres del mundo subterráneo, pero también, tenían poderes proféticos.
Las sirenas vivían en la isla de Antemesa, en donde yacían los huesos de los marineros que habían sido atraídos por sus deliciosos cantos.
Jasón y los Argonautas antes que Odiseo, habían sobrevivido al canto de las sirenas, pero porque Orfeo, el bardo, ahogó el canto con su lira.
Pegaso
Pegaso era el caballo alado que salió de Medusa cuando fue decapitada por Perseo. Es totalmente blanco y tiene dos alas que le permiten volar. Una característica de su vuelo es que cuando lo realiza, mueve las patas como si en realidad estuviera corriendo por el aire.
Después de su nacimiento, Pegaso vivió en Monte Helicón. Un día un héroe griego antiguo cuyo nombre era Bellerofón, creyó que podía volar con Pegaso al Olimpo, donde vivían los dioses. Para detenerlo, Zeus envió a un insignificante mosquito que pica el lomo de Pegaso. Bellerofón perdió el control del caballo y se cayó.
Pegaso continuó volando solo y llegó al Olimpo, donde Zeus lo recibió. Desde entonces, transporta los rayos para Zeus quien colocó su figura en el cielo de la noche como la constelación del caballo alado.
Hestia (Vesta)
Es la diosa del hogar, venerada en un ámbito doméstico como una divinidad casera. Hija de Rea y el titán Cronos. Hermana de Zeus, Hades, Poseidón, Deméter y Hera.
El santuario público más importante dedicado a Hestia era su templo redondo en el Foro romano, cuyo fuego, se decía, lo había llevado desde Troya Eneas, el legendario fundador de Roma.
El santuario era símbolo de la seguridad de la ciudad y lo custodiaban permanentemente 6 vírgenes vestales, sacerdotisas que conservaban encendido el fuego y que servían durante períodos de 30 años sometidas a severas reglas.
A principios de junio d cada año se celebraban fiestas en honor de Hestia (Vesta) llamadas Vestalia. En cuanto a su imagen, la diosa era asociada con las llamas de su fuego.
La Caja de Pandora
Por voluntad de Zeus, su hija Nefesto modeló a una muchacha con una mezcla de arcilla y agua. Atenea le infundió el soplo de la vida y la instruyó en las artes femeninas de la costura y la cocina; Hermes, el dios alado, le enseñó la astucia y el engaño y Afrodita le mostró como conseguir que todos los hombres la desearan. Otras diosas la vistieron de plata y le ciñeron la cabeza con una guirnalda de flores; luego la llevaron a la presencia de Zeus.
Toma este cofrecito - le dijo, entregándole una cajita de cobre bruñido. Es tuyo, llévalo siempre contigo, pero no lo abras por nada del mundo. No me preguntes la razón y sé feliz, pues los dioses te han dado todo lo que las mujeres desean.
Pandora, que así se llamaba la muchacha, sonrió. Pensaba que el cofrecito estaba lleno de piedras preciosas.
Ahora tenemos que encontrarte un marido que te ame y yo conozco al hombre adecuado. Epimeteo. Él te hará feliz.
Epimeteo era hermano de Prometeo, pero le faltaba toda la prudencia de su hermano. Prometeo le había advertido a su hermano que no aceptara ningún regalo de Zeus, pero él, un poco halagado y quizás temeroso de rechazarle, aceptó a Pandora como esposa. Hermes acompañó a la muchacha a la casa del flamante marido en el mundo de los hombres.
Bueno, amigo Epimeteo - le dijo. No olvides que Pandora tiene un estuche que no debe abrir por ningún concepto.
Epimeteo tomó el estuche y lo colocó en lugar seguro. Al principio Pandora fue feliz viviendo con él y olvidó el estuche, pero más tarde empezó a sentir curiosidad.
¿Por qué no podemos ver al menos que contiene? se preguntaba.
Luego, mientras Epimeteo dormía, abrió el cofrecito y rápidos como el viento, salieron todos los males que desde entonces nos afligen: el cansancio, la pobreza, la vejez, la enfermedad, los celos, los vicios, las pasiones, la suspicacia....Desesperada, Pandora intentó cerrar el cofrecito, pero ya era demasiado tarde. la venganza de Zeus se había realizado: la raza humana no podía ser tan noble como había querido Prometeo. La vida sería una lucha constante contra dificultades de todo género. Había pocas probabilidades de que el hombre pudiera aspirar al trono de Zeus.
Pero el triunfo del rey sobre los dioses no era completo. Una cosita de nada había quedado en el fondo del estuche y Pandora consiguió encerrarla....era la esperanza.
Con ella el género humano había encontrado la manera de sobrevivir en este mundo hostil. La esperanza daba una razón para seguir viviendo.
(Michael Gibson)
octubre 17, 2010
Hermes (Mercurio)
Hijo de Zeus y Maya (la más pequeña de las pléyades). El mensajero de los dioses. Dios de las fronteras y los viajeros que las cruzan. Protector de pastores y comerciantes. Responsable de la buena fortuna. A pesar de sus virtuosas características, también era un peligroso enemigo, perspicaz y ladrón.
Cuenta la leyenda que el día que nació logró desatarse de las bandas con que se envolvía a los recién nacidos y escapar hasta Tesalia. Allí le robó a su hermano Apolo, parte del ganado que cuidaba y los llevó hasta una caverna en Pilos. En su travesía sólo fue visto por Bato, un anciano a quien quiso comprar el silencio.
Luego huyó a su gruta, en donde encontró una tortuga que mató y convirtió en la primera lira con cuerdas hechas de los intestinos de los animales que había robado y matado.
Cuando Apolo se enteró que había sido su hermano quien había robado el rebaño, fue a reclamarle a Maya. Ésta le mostró a Hermes envuelto en sus pañales y le preguntó como un niño podría haberle robado el rebaño, pero Apolo llamó a su padre Zeus, quien le pidió al pequeño que le devolviera los animales a su hermano. Mientras discutían, Hermes comenzó a tocar la lira y Apolo encantado por sus sonidos, aceptó el instrumento a cambio de su rebaño.
Más tarde Hermes inventó la siringa (flauta de pan) por la que Apolo le ofreció el cayado de oro que utilizaba para guardar las manadas de Admeto. Hermes aceptó, pero además le pidió que lo iniciara en las artes adivinatorias.
Zeus, contento por las nuevas habilidades de su hijo, lo nombró su heraldo para que sirviera también a los dioses del infierno, Hades y Perséfone y protegiera a héroes como Hércules.
Fue consorte de Afrodita, entre otras muchas mujeres. Con ella su descendencia fue grande: Eros, Hermafrodito, Priapo y Rodos. También es padre de Pan, Céfalo, Eudoro, Dafnis.
Generalmente, es representado usando sombrero y sandalias con alas. Lleva en sus manos el caduceo de oro que simboliza su función como heraldo de los dioses. (www.mitologia-pagana.blogspot.com)
Cuenta la leyenda que el día que nació logró desatarse de las bandas con que se envolvía a los recién nacidos y escapar hasta Tesalia. Allí le robó a su hermano Apolo, parte del ganado que cuidaba y los llevó hasta una caverna en Pilos. En su travesía sólo fue visto por Bato, un anciano a quien quiso comprar el silencio.
Luego huyó a su gruta, en donde encontró una tortuga que mató y convirtió en la primera lira con cuerdas hechas de los intestinos de los animales que había robado y matado.
Cuando Apolo se enteró que había sido su hermano quien había robado el rebaño, fue a reclamarle a Maya. Ésta le mostró a Hermes envuelto en sus pañales y le preguntó como un niño podría haberle robado el rebaño, pero Apolo llamó a su padre Zeus, quien le pidió al pequeño que le devolviera los animales a su hermano. Mientras discutían, Hermes comenzó a tocar la lira y Apolo encantado por sus sonidos, aceptó el instrumento a cambio de su rebaño.
Más tarde Hermes inventó la siringa (flauta de pan) por la que Apolo le ofreció el cayado de oro que utilizaba para guardar las manadas de Admeto. Hermes aceptó, pero además le pidió que lo iniciara en las artes adivinatorias.
Zeus, contento por las nuevas habilidades de su hijo, lo nombró su heraldo para que sirviera también a los dioses del infierno, Hades y Perséfone y protegiera a héroes como Hércules.
Fue consorte de Afrodita, entre otras muchas mujeres. Con ella su descendencia fue grande: Eros, Hermafrodito, Priapo y Rodos. También es padre de Pan, Céfalo, Eudoro, Dafnis.
Generalmente, es representado usando sombrero y sandalias con alas. Lleva en sus manos el caduceo de oro que simboliza su función como heraldo de los dioses. (www.mitologia-pagana.blogspot.com)
Perséfone
Entre los griegos era conocida como la terrible Reina de los muertos, a quien llamaban temerosos "La Doncella".
Hija de Zeus y de Demeter y esposa de Hades por quien fue raptada mientras juntaba flores en compañía de ninfas en un campo de Enna.
Demeter y Perséfone representan las fuerzas de la naturaleza y eran adoradas como deidades de la agricultura.
Luego del rapto, Demeter buscó a su amada hija Perséfone con desesperación, paralizando toda la vida sobre la tierra, hasta que intervino Zeus y obligó a Hades a que devolviera la joven a su madre.
En el camino de regreso, Perséfone probó seis granos de fruta del Inframundo y eso la hizo quedar para siempre ligada al Infierno, un mes por cada semilla de granada comidas.
Los 6 meses que Perséfone está con su madre en la tierra, todo vive y florece, pero cuando tiene que retornar la Inframundo, ésta se vuelve estéril y fría (otoño e invierno).
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