UN PASEO PARA CONOCER EL MUNDO DE ESTOS SERES MARAVILLOSOS .....
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enero 11, 2010

Las etapas del trabajo



"Si nos observáramos verdaderamente,
percibiríamos nuestras tensiones y hábitos.
Si percibiéramos nuestras tensiones y hábitos,
nos liberaríamos y relajaríamos.
Si nos liberáramos y relajáramos,
percibiríamos las sensaciones.
Si percibiéramos las sensaciones,
recibiríamos impresiones.
Si recibiéramos impresiones,
despertaríamos al momento.
Si despertáramos al momento,
experimentaríamos la realidad.
Si experimentáramos la realidad,
veríamos que no somos nuestra personalidad.
Si viéramos que no somos nuestra personalidad,
nos acordaríamos de nosotros mismos.
Si nos acordáramos de nosotros mismos,
abandonaríamos nuestro miedo y nuestros apegos.
Si abandonáramos el miedo y los apegos,
seríamos tocados por Dios.
Si fuéramos tocados por Dios,
buscaríamos la unión con Él.
Si buscáramos la unión con Dios,
querríamos lo que Él quiere.
Si quisiéramos lo que Dios quiere,
seríamos transformados.
Si fuéramos transformados,
el mundo sería transformado.
Si el mundo se transformara,
todos retornaríamos a Dios".
(Risa & Hudson)



octubre 04, 2008

Eneagrama - Dinámicas y variaciones

El eneagrama no es vago, nos puede servir para concretar y personalizar nuestra comprensión mediante un conjunto de distinciones más sutiles que los 9 tipos básicos. Cada tipo tiene 2 alas y 3 variantes instintivas. Estas dos lentes nos ayudan a identificar con mayor exactitud y detalle nuestros rasgos de personalidad. Pero además, el eneagrama es único entre las tipologías de personalidad en el sentido de que nos muestra formas de desarrollarnos. Nos traza con precisión las pautas de crecimiento, así como nos muestra aquellas que nos crean dificultades. Mediante los niveles de desarrollo y las direcciones de integración y desintegración, podemos entender la dinámica de nuestra personalidad: las maneras como cambiamos a lo largo del tiempo.
Las alas nos sirven para individualizar los nueve tipos (más generales) del eneagrama. Cada ala es un subtipo del tipo general. Conocer las alas nos permite centrar mejor los problemas que hemos de enfrentar en el camino espiritual. Dado que los nueve tipos están dispuestos alrededor de un círculo, sea cual sea nuestro tipo básico, tendrá un tipo a cada lado. Uno de esos dos tipos será nuestra "ala". El "ala" modifica al tipo básico, se mezcla con él y destaca ciertas tendencias. Por ejemplo, si tu tipo es el 9, tendrás un ala 8 o un ala 1. (Riso - Hudson)

Mirada consciente

Dedica un momento a mirar la habitación en que estás en este momento. ¿Qué no habías notado en ella antes? ¿Tiene aspectos que no había visto nunca? Mírala de verdad. No des por sentado que lo conoces todo en ella. Mientras miras ¿sientes tu cuerpo? ¿Adviertes tu postura mientras estás mirando? Si intentas hacer esto, ¿notas algo diferente entre tu sentido actual de ti mismo y el modo como te experimentas normalmente?. (Riso - Hudson)

octubre 03, 2008

Cultivar la percepción consciente

El eneagrama nos ayuda a desprendernos de los mecanismos limitadores de nuestra personalidad para que seamos capaces de experimentar profundamente quiénes y qué somos en realidad. Pero esto no ocurre de modo automático; ciertamente es un requisito comprender los tipos de personalidad de modo claro y profundo, aunque la información sola no basta para liberarnos. No podemos llegar a la transformación por simple fuerza de voluntad, pensamiento o "técnica", sin embargo, no puede ocurrir sin nuestra participación.
Las tradiciones sagradas de todo el mundo se unen para insistir en la importancia de ser testigos de nuestra transformación. Se nos llama a estar vigilantes, a observarnos y a ser conscientes de nosotros mismos y de nuestras actividades. Si deseamos beneficiarnos de este mapa del alma, hemos de cultivar el arte de la percepción consciente, aprendiendo a estar más despiertos a nuestra vida a cada momento, sin juicios ni pretextos. Hemos de aprender a "sorprendernos en el acto" de comportarnos según los dictados de nuestra personalidad, a ver como nos manifestamos momento a momento de modo mecánico y no libre. Cuando somos capaces de advertir lo que estamos haciendo en el momento presente, de experimentar el estado actual totalmente y sin juicios, empiezan a desvanecerse las viejas pautas. La percepción consciente es fundamental en el trabajo de transformación, porque los hábitos de nuestra personalidad se marchan cuando los vemos en el momento en que ocurren. Analizar comportamientos pasados es útil, pero no es tan poderoso como observarnos en el momento presente. Por ejemplo, vale la pena comprender por qué uno tuvo un altercado con el cónyuge, socio o con un hijo. Pero si de pronto nos sorprendemos en el momento mismo en que tenemos el altercado, puede ocurrir algo extraordinario
En ese momento de conocimiento podríamos caer en la cuenta de que en realidad no deseamos actuar con ese comportamiento discutible en que estábamos sumergidos sólo unos segundos antes. También es posible que veamos una verdad más profunda acerca de nuestra situación. Si somos capaces de permanecer con estas impresiones, nuestra percepción consciente continuará expandiéndose. Al principio, tal vez nos sintamos avergonzados o azorados. Pero si continuamos presentes en nuestra incomodidad o desagrado, también sentiremos surgir algo distinto, algo más real, capaz, sensible y consciente de nosotros mismos y de nuestro entorno. Este "algo" es comprensivo y fuerte, paciente y sabio, intrépido y de inmenso valor. Ese algo es lo que verdaderamente somos. Es el "yo" que trasciende al nombre, sin personalidad, nuestra verdadera naturaleza. (Riso - Hudson).

agosto 22, 2008

Impulso espiritual

Sea cual sea tu tipo, hay cosas concretas que puedes hacer para dar un impulso a tu crecimiento espiritual y personal. Los siguientes son aspectos problemáticos específicos de los tipos, pero todos quedamos atrapados en ellos de tanto en tanto. Así pues, si deseas avanzar en tu trabajo interior, lleva la mayor percepción consciente posible a los siguientes hábitos:
  1. Tipo Uno: Hacer juicios de valor, condenar, a ti mismo y a otros.
  2. Tipo Dos: Ceder tu valía a otros.
  3. Tipo Tres: Tratar de ser distinto a como eres.
  4. Tipo Cuatro: Hacer comparaciones negativas.
  5. Tipo Cinco: Interpretar exageradamente tus experiencias.
  6. Tipo Seis: Depender de algo exterior a ti para obtener apoyo.
  7. Tipo Siete: Adelantarte a lo que vas a hacer a continuación.
  8. Tipo Ocho: Intentar forzar o controlar tu vida.
  9. Tipo Nueve: Resistirte a que te afecten tus experiencias.

Mensajes inconscientes

Durante la infancia, todos recibimos muchos y diferentes mensajes inconscientes de nuestros padres y de otras figuras importantes. Esos mensajes tienen un efecto profundo en el desarrollo de nuestra identidad y en la medida en que nos permitimos ser totalmente nosotros mismos. Aunque algunos recibimos muchos de los mensajes siguientes, uno de ellos tiende a ser el principal de cada tipo.
  1. "No está bien cometer errores".
  2. "No está bien tener necesidades".
  3. "No está bien tener sentimientos de identidad".
  4. "No está bien ser demasiado práctico ni feliz".
  5. "No está bien sentirse a gusto en el mundo".
  6. "No está bien confiar en sí mismo".
  7. "No está bien depender de alguien para nada".
  8. "No está bien ser vulnerable ni confiar en alguien".
  9. "No está bien hacerse valer".

agosto 09, 2008

Mensajes perdidos de la infancia

Durante la infancia, se nos envían mensajes que todos necesitamos oír; es posible que oigamos algunos, pero es casi seguro que nos los oímos todos. El mensaje perdido, el que no se ha oído (aunque haya sido enviado). Esto hace que la personalidad adulta de cada tipo haga todo lo posible para que otras personas le envíen el mensaje que nunca recibió bien. Lee los siguientes mensajes y observa su efecto en ti. Qué mensaje necesitabas oír más? Cómo te afecta ahora reconocer esa necesidad?
Tipo Uno: "Eres bueno".
Tipo Dos: "Eres deseado".
Tipo Tres: "Eres amado por ti mismo".
Tipo Cuatro: "Se te ve por lo que eres".
Tipo Cinco: "Tus necesidades no son problema".
Tipo Seis: "Estás seguro".
Tipo Siete: "Estará cuidado y atendido".
Tipo Ocho: "No serás traicionado".
Tipo Nueve: "Tu presencia importa".
(Riso - Hudson)

Los deseos básicos y sus distorsiones

Para compensar el miedo básico surge un deseo básico. Es el modo de defendernos de miedo básico para seguir funcionando. El deseo básico es lo que creemos que nos hará sentir bien. Los deseos básicos representan las necesidades humanas universales y legítimas, aunque cada tipo idealiza y se aferra a su deseo básico de tal manera que las otras necesidades humanas comienzan a sufrir. Es importante comprender, que no hay nada malo en nuestro deseo básico; el problema es que tratamos de hacerlo realidad de modos equivocados que nos llevan por caminos que en último término son contraproducentes. Comprender el miedo y el deseo básicos nos da una percepción particular de la doctrina antigua y universal de que la naturaleza humana está impulsada por el miedo y el deseo. Así se podría decir que toda la estructura de nuestra personalidad está compuesta de nuestra huida del temor básico y nuestra tenaz persecución del deseo básico. De esta dinámica surge toda la gama de sentimientos de nuestra personalidad, que se convierte en los cimientos de nuestro sentido de identidad. A continuación se detallan los deseos básicos y sus distorsiones de acuerdo a cada tipo:
1 - Deseo de integridad (degenera en perfeccionismo crítico).
2 - Deseo de ser amado (degenera en necesidad de ser necesitado).
3 - Deseo de ser valioso (degenera en afán de éxito).
4 - Deseo de ser uno mismo (degenera en autocomplacencia).
5 - Deseo de ser competente (degenera en especialización inútil).
6 - Deseo de seguridad (degenera en escapismo frenético).
8 - Deseo de protegerse (degenera en lucha constante).
9 - Deseo de estar en paz (degenera en terca negligencia).
(Riso - Hudson)

El miedo básico y el deseo básico

El mecanismo de la personalidad se pone en marcha mediante lo que llamamos el miedo básico de cada tipo. El miedo básico surge debido a la inevitable pérdida de contacto con nuestra naturaleza esencial durante la infancia. Cada tipo tiene su propio miedo básico. Reconocemos en nosotros los miedos básicos de los 9 tipos aunque el miedo básico de nuestro tipo motiva nuestro comportamiento mucho más que los otros. En resumen los miedos básicos de cada tipo son los siguientes:
1 - Miedo a ser malo, corrupto, perverso o imperfecto.
2 - Miedo a ser indigno de amor.
3 - Miedo a ser despreciable o a carecer de valor inherente.
4 - Miedo a carecer de identidad o de no ser importante.
5 - Miedo a ser inútil, incapaz o incompetente.
6 - Miedo a carecer de apoyo u orientación.
7 - Miedo a ser desvalido o quedar atrapado en el dolor.
8 - Miedo a ser dañado o controlado por otros.
9 - Miedo a perder la conexión, a la fragmentación.
(Riso - Hudson)

agosto 08, 2008

Las nueve pasiones

Las pasiones representan las 9 maneras principales de descentrarnos y distorsionar nuestro modo de sentir, pensar y hacer.
IRA: esta pasión podría definirse mejor como resentimiento. La ira o la rabia de suyo, no es el problema, pero en los Uno está reprimida, lo cual los lleva a una continua frustración, a estar insatisfechos consigo mismos y con el mundo.
SOBERBIA: es la incapacidad o renuencia a reconocer los propios sufrimientos. Los Dos niegan muchas de sus necesidades mientras intentan "ayudar" a otros. Esta pasión podría definirse también como vanagloria, orgullo por la propia virtud.
FALSEDAD: Entendida la falsedad como la creencia de que sólo somos el ego. Cuando lo creemos nos esforzamos en desarrollar el ego en lugar de desarrollar nuestra verdadera naturaleza. Esta pasión también se la denomina vanidad, el intento de hacer que el ego se sienta valioso sin recurrir a nuestra fuente espiritual.
ENVIDIA: se fundamenta en la sensación de que nos falta algo esencial. La envidia lleva a los Cuatro a pensar que otros poseen cualidades de las que ellos carecen. Los Cuatro anhelan los que les falta y no ven los muchos bienes que hay en sus vidas.
AVARICIA: los Cinco creen que carecen de recursos interiores y que una relación demasiado intensa con los demás los conducirá a un agotamiento catastrófico. Esta pasión los lleva a abstenerse del contacto con el mundo; así se aferran a sus recursos y reducen al mínimo sus necesidades.
COBARDÍA: esta pasión podría definirse más correctamente como ansiedad, porque la ansiedad nos lleva a temer cosas que no están ocurriendo. Los Seis viven en un estado constante de aprensión y se preocupan por posibles acontecimientos futuros.
GULA: alude al insaciable deseo de "llenarse" de experiencias. Los Siete intentan superar la sensación de vacío interior realizando numerosas ideas y actividades positivas y estimulantes, pero nunca sienten que tienen suficiente.
LUJURIA: la lujuria no alude solamente al deseo sexual; los Ocho son "lujuriosos" en el sentido de que los impulsa una necesidad constante de vehemencia, dominio y expansión. La lujuria es la causa de que los Ocho intenten acometerlo todo en la vida, para imponerse con voluntariedad.
PEREZA: la pereza no significa simplemente holgazanería, puesto que los Nueve pueden ser muy activos y hábiles. Alude más bien al deseo de no dejarse afectar por la vida. Es una renuncia a levantarse con plena vitalidad para entregarse totalmente a la vida.
(Riso - Hudson)

Eneagrama de las pasiones

Gurdjieff enseñaba el eneagrama mediante una serie de bailes sagrados, explicaba que debía considerarse como un símbolo vivo, dinámico, móvil, no estático. Sin embargo, en ninguno de sus escritos ni de sus discípulos, habla del eneagrama de los tipos de personalidad. Los orígenes de ese eneagrama son más recientes y se basan en fuentes modernas. Una es la de Oscar Ichazo. En su infancia aprovechó su inteligencia para asimilar textos filosóficos y metafísicos de la vasta biblioteca de su tío. Luego de viajar por Oriente Medio, volvió a Sudamérica para destilar lo que había aprendido. A comienzo de los años 50 descubrió la conexión entre el símbolo y los tipos de personalidad. Los 9 tipos que relacionó con el símbolo del eneagrama proceden de una tradición antigua, la de recordar los 9 atributos divinos como se reflejan en la naturaleza humana. Estos atributos entraron en la tradición cristiana como sus opuestos: la distorsión de los atributos divinos se convirtió en los 7 pecados (o pasiones) capitales, más otros 2 (el miedo y la mentira). Común al eneagrama y a los 7 pecados capitales es la idea de que si bien los tenemos todos en nosotros, uno en particular aflora una y otra vez; esa es la causa de nuestro desequilibrio y de que quedemos atrapados en el ego. Ichazo explotó las ideas antiguas acerca de los 9 atributos divinos, desde Grecia a los padres del desiero del siglo IV que fueron los primeros en desarrollar el concepto de los 7 pecados capitales y desde allí pasó a la literatura medieval, como el los Cuentos de Canterbury de Chaucer y el "Purgatorio" de Dante. También explotó la antigua tradición antigua de la cábala. Esta enseñanza mística se desarrolló en las comunidades judías de Francia y España entre los siglos XII y XIV. Un símbolo fundamental en la filosofía cabalística es el llamado Árbol de la Vida (Etz Hayim), que, a semejanza del eneagrama, contiene las ideas de unidad, trinidad y un proceso de desarrollo que entraña 7 pares. En un relámpago de genialidad, a mediados de los años 50, Ichazo consiguió situar en la secuencia correcta todo este material sobre el símbolo del eneagrama. Sólo entonces se unieron las diferentes corrientes de transmisión para formar la plantilla básica del eneagrama tal como la conocemos hoy. (Riso - Hudson).

julio 09, 2008

Eneatipo 9 - El pacificador

Acomodadizo y humilde. Conformistas, confiados y estables. Afables, bondadosos, se acomodan con facilidad y ofrecen su apoyo, pero también pueden estar demasiado dispuestos a mediar con los demás para mantener la paz. Desean que todo vaya sobre ruedas, sin conflictos, pero tienden a ser complacientes y a minimizar cualquier cosa inquietante. Normalmente tienen problemas de pasividad y tozudez. En su mejor aspecto, los Nueve sanos son indómitos y abarcadores, son capaces de unir a las personar y solucionar conflictos. (Riso - Hudson).

Eneatipo 8 - El desafiador

Poderoso y dominante. Seguras de sí mismas, fuertes y capaces de imponerse. protectoras, ingeniosas y decididas, también resultan orgullosas y dominantes; piensan que deben estar al mando de su entorno y suelen volverse retadoras e intimidadoras. Normalmente tiene problemas para intimar con los demás. En su mejor aspecto, los Ocho sanos se controlan, usan su fuerza para mejorar la vida de otras personas, volviéndose heroicos, magnánimos y a veces, históricamente grandiosos. (Riso - Hudson).

Eneatipo 7 - El entusiasta

Productivo y ajetreado. Son versátiles, optimistas y espontáneos, juguetones, animosos y prácticos. También podrían abarcar demasiado, ser desorganizados e indisciplinados. Constantemente buscan experiencias nuevas y estimulantes, pero la actividad constante los aturde y agota. Por lo general tienen problemas de superficialidad e impulsividad. En su mejor aspecto, los Siete sanos centran sus dotes en objetivos dignos, son alegres, muy capacitados y muy agradecidos. (Riso - Hudson).

Eneatipo 6 - El leal

Comprometido, orientado a la seguridad. Son personas dignas de confianza, trabajadoras y responsables, pero también pueden adoptar una actitud defensiva, ser evasivas y muy nerviosas; trabajan hasta estresarse al mismo tiempo que se quejan de ello. Suelen ser cautelosas e indecisas, aunque también reactivas, desafiantes y rebeldes. Normalmente tienen problemas de inseguridad y desconfianza. En su mejor aspecto, los Seis sanos son estables interiormente, seguros de sí mismos, independientes y apoyan con valentía a los débiles e incapaces. (Riso - Hudson).

Eneatipo 5 - El investigador

Vehemente y cerebral. Despabilados, perspicaces y curiosos. Son capaces de concentrarse y enfocar la atención en desarrollar ideas y habilidades complejas. Independientes e innovadores, es posible que se obsesionen con sus pensamientos y elaboraciones imaginarias. Se desligan de las cosas, pero son muy nerviosos y vehementes. Por lo general, tienen problemas de aislamiento, excentricidad y nihilismo. En su mejor aspecto, el Cinco sano es pionero visionario, suele estar en la vanguardia y es capaz de ver el mundo de un modo totalmente nuevo. (Riso - Hudson).

Eneatipo 4 - El individualista

Romántico e introspectivo. Son conscientes de sí mismos; sensibles, reservados y callados. Son demostrativos, sinceros y personales emocionalmente, pero también pueden ser caprichosos y tímidos. Se ocultan de los demás porque se sienten vulnerables o defectuosos, pero también pueden sentirse desdeñosos y ajenos a las formas normales de vivir. Normalmente tienen problemas de autocomplacencia y autocompasión. En su mejor aspecto, los Cuatro sanos son inspirados y muy creativos, capaces de renovarse y transformar sus experiencias. (Riso - Hudson).

Eneatipo 3 - El triunfador

Adaptable y orientado al éxito. Son seguras de sí mismas, atractivas y encantadoras. Ambiciosas, competentes y enérgicas; pueden ser conscientes de su posición y estar muy motivadas por el progreso personal. Suelen preocuparse por su imagen y por lo que los demás piensan de ellas. Normalmente tienen problemas de adicción al trabajo y de competitividad. En su mejor aspecto, el Tres sano se acepta a sí mismo, es auténtico, es todo lo que aparenta ser, un modelo que inspira a otras personas. (Riso - Hudson).

Eneatipo 2 - El ayudador

Preocupado, orientado a los demás.. Comprensivos, sinceros y bondadosos, amistosos, abnegados y generosos, pero también pueden ser sentimentales, aduladores y obsequiosos. Desean intimar con los demás y suelen hacer cosas por ellos para sentirse necesitados. Tienen problemas para cuidar de sí mismos y reconocer sus propias necesidades. En su mejor aspecto, el Dos sano es generoso, altruista y siente un amor incondicional por sí mismo y por los demás. (Riso - Hudson).

Eneatipo 1 - El reformador

Idealista. De sólidos principios. Son éticas y concienzudas. Con fuerte sentido del bien y del mal. Son profesores y cruzados. Se esfuerzan siempre por mejorar las cosas, pero temen cometer errores. Bien organizados, ordenados y meticulosos. Tratan de mantener valores elevados, pero pueden resultar críticos y perfeccionistas. Normalmente tienen problemas de rabia e impaciencia reprimidas. En su mejor aspecto, el Uno es sabio, perceptivo, realista y noble, a la vez que moralmente heroico. (Riso - Hudson).