UN PASEO PARA CONOCER EL MUNDO DE ESTOS SERES MARAVILLOSOS .....

marzo 09, 2008

El Dragón del miedo

Representa todas las represiones y limitaciones a las que nos atamos por temor. Cada "no puedo" agrega una escama en el cuerpo del Dragón del Miedo, agranda sus garras, aumenta su fuego abrasador. Todos los sueños a los que renunciamos por creerlos imposibles, todos los condicionamientos injustos y las frustraciones lo alimentan y hacen crecer su espantoso cuerpo. El Dragón es el heraldo de los pactos, de las negociaciones, de las conveniencias. Infundiéndonos terror, cuida que respetemos nuestras propias barreras, nuestro propios límites autoimpuestos. Es la autoridad establecida, el molde rígido e invariable, el guardián de "las buenas costumbres", el que sostiene todos los "deberías", los "corresponde", los "no hay otra alternativa". El Dragón también encarna el falso poder externo, no al verdadero que todos llevamos dentro. Nos reprime y nos ahoga diciendo: " no eres lo suficientemente bueno" y trata de convencernos de su fuerza absoluta. Al mismo tiempo, ese tipo de dragón, por ese horrible engendro que es, nos empuja a los cambios una vez que lo vemos. Enfrentarlo en una tarea difícil, pero no imposible y muy recomendada en estos tiempos....luchar contra el Dragón nos devuelve nuestra Alma y nuestra vida cambia por completo. Todo dragón también custodia en su cueva un gran tesoro. El Dragón tiene sus aliados, que colaboran consciente o inconscientemente con él, para sus fines da lo mismo. Lo importante es que siempre utiliza el miedo como camino. Él sólo ansía crecer y crecer, progresar. Su voracidad no tiene límites, es insaciable, no se detiene ante nada. Cuando cundió la desesperanza, el miedo y la certeza de que estaban sujetos al Dragón, los habitantes de la aldea y también los de la corte corrieron a refugiarse detrás de los muros; y sin embargo, bajo sus mismos pies, en los subsuelos, alimentaban con las mejores ofrendas, al mismísimo Dragón, al que tanto temían. La repetición y el murmullo constante: "Estamos perdidos, estamos perdidos" daba más y más fuerza al Dragón por el misterioso poder que tienen las palabras. Jamás hay que lamentarse ni quejarse ante una situación que aprisiona: la horrorosa bestia, engorda y cría más y más escamas. Cuando el Dragón aparece, materializando los miedos acumulados durante largo tiempo, la naturaleza se vio alterada con su presencia. El Dragón separa al ser humano de las fuerzas primarias de la Tierra, lo acorrala tras una muralla de pensamientos aislándolo de la naturaleza. El Dragón es desarmonía, desasosiego, soledad. Quiere para sí lo que le pertenece al Cielo....quiere nuestra Alma para apropiarse de ella. Además de desconectarnos de la Tierra, nos desconecta del Cielo. Al convencernos de que estamos solos sin remedio, nos va haciendo olvidar quienes somos en realidad y cuál es nuestra verdadera relación con el Padre Cielo. Todo aquél que se considera ser autónomo, independiente de las leyes espirituales, desconectado del orden perfecto del Universo, sigue el juego del Dragón y sucumbe a su falso poder. (De "La conspiración de los Alquimistas" - Hania Czajkowski).

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