septiembre 29, 2008
El Ángel de la Guarda
septiembre 28, 2008
Formas de comunicación

Oración de la mañana

Mehiel - Ángel de la inspiración

septiembre 27, 2008
Incienso

Cornalina

Coral

septiembre 26, 2008
El Ángel de la Energía

El Ángel de la Santa Cruz

El principio de polaridad

septiembre 25, 2008
Se consciente de tus pensamientos

septiembre 23, 2008
Mahasiah
septiembre 16, 2008
Transmutación mental

septiembre 15, 2008
Elemiah
Sitael
septiembre 14, 2008
El Árbol de la Vida

Acerca de la Cábala

Reglas

1 - Cree en los ángeles: esta regla tal vez te resulte innecesaria por lo obvia, pero lo cierto es que no lo es. Si llamas a los ángeles desde la fe, ellos más temprano que tarde se presentarán. Si lo haces desde el escepticismo o el descreimiento o porque "están de moda", ten por seguro que no se harán presentes.
2 - Hazle un sitio en tu vida: una vez que has logrado contactarlos, si quieres que los ángeles se queden a tu lado, deberás hacerlos sentir a gusto. Para eso es necesario que tu mundo se parezca más al de ellos, teniendo sentimientos y pensamientos de paz y amor, huyendo, por ejemplo, de la irritabilidad y la agresividad. El silencio les resulta preferible al ruido y la lentitud a la velocidad. La limpieza y el orden deben hacerse presente en los lugares que frecuentamos, porque la suciedad y el desorden los incomoda en gran medida.
3 - Utiliza el nombre de Dios: Dios está dentro de ti y al utilizar su energía a través de su nombre al dirigirte a los ángeles, ellos te responderán con todo el poder del Universo.
4 - Invoca su presencia tan a menudo como puedas: los ángeles siempre están listos para presentarse y brindar ayuda, pero nosotros no siempre sabemos cómo llegar hasta ellos. O lo sabemos pero estamos demasiado ocupados o apurados para hacerlo de manera regular. A pesar de esto, invoca y comulga con ellos lo más a menudo posible, si es diariamente, mejor.
5 - Pídeles ayuda de manera explícita: pide ayuda cuando la necesites. Los ángeles respetan tu libre albedrío y solamente en contadísimas ocasiones intercederán sin que tú se los pidas.
6 - Nunca pidas nada que sea malo para alguien: los ángeles atenderán tu pedido por ti ante el Padre Creador, con una sola y simple condición: que tu pedido no le haga daño a nadie. En este caso, tu pedido será desoído por completo.
7 - Envía tus oraciones y pedidos "en la dirección correcta": cuando hagas un pedido lo mejor es que te dirijas a la presencia angélica que tenga especial ingerencia en esos aspectos para encontrar la ayuda esperada.
8 - Espera sorpresas, espera milagros: si cumples con las 7 reglas que acabo de mencionar, sólo te queda esperar el sorpresivo milagro de la ayuda angélica. (Nadine Mirabeux).
Himno de Laudes al Ángel de la Guarda

septiembre 13, 2008
Mandalas

Nuestra Señora de Las Caldas
Nuestra Señora de la Merced
Radiestesia

septiembre 11, 2008
El poder del amor

El principio de vibración

septiembre 10, 2008
septiembre 09, 2008
Los jardines en el pasado

Hadas. duendes, elfos y la protección

Cultura Maya

septiembre 06, 2008
Las 7 reglas de Paracelso
Lo primero es mejorar la salud. Para ello hay que respirar con la mayor frecuencia posible,.honda y rítmica, llenando bien los pulmones. Beber diariamente, en pequeños sorbos, dos litros de agua, comer muchas frutas, masticar los alimentos del modo más perfecto posible, evitar el alcohol, el tabaco y las medicinas, a menos que tuvieras alguna causa grave sometido a un tratamiento.
- Desterrar de tu ánimo, por más motivos que existan, toda idea de pesimismo, rencor, odio, tedio, tristeza, venganza y pobreza. Huir como de la peste de toda ocasión de tratar a personas maldicientes, viciosas, ruines, murmuradoras, indolentes, chismosas, vanidosas o vulgares e inferiores por natural bajeza de entendimiento. La observancia de esta regla es de importancia decisiva: se trata de cambiar la espiritual contextura de tu alma. Es el único medio de cambiar tu destino, pues este depende de nuestros actos y pensamientos. El azar no existe.
- Haz todo el bien posible. Auxilia a todo desgraciado siempre que puedas, pero jamás tengas debilidades por ninguna persona. Debes cuidar tus propias energías y huir de todo sentimentalismo.
- Hay que olvidar cualquier ofensa; es más, esfuérzate por pensar bien del mayor enemigo. Tu alma es un templo que no debe ser jamás profanado por el odio. Todos los grandes seres se han dejado guiar por esa suave voz interior. Mientras tanto debes destruir las superpuestas capas de viejos hábitos, pensamientos y errores que pesan sobre tu espíritu, que es divino y perfecto en sí, pero impotente por lo imperfecto del vehículo que le ofreces hoy para manifestarse.
- Debes recogerte todos los días en donde nadie pueda turbarte, siquiera por media hora, sentarte lo más cómodamente posible con los ojos medio entornados y no pensar en nada. Esto fortifica enérgicamente el cerebro y el espíritu y te pondrá en contacto con las buenas influencias. En ese estado de recogimiento y silencio, suelen aparecer luminosas ideas. Con el tiempo todos los problemas que se presentan serán resueltos victoriosamente por una voz interior que te guiará en tales instantes de silencio, a solas con tu conciencia. Ese es el daimon de que habla Sócrates.
- Debes guardar absoluto silencio sobre todos tus asuntos personales. Abstenerte, como si hubieras hecho juramento solemne, de referir a los demás, aún de tus más íntimos todo cuanto pienses, oigas, sepas, aprendas, sospeches o descubras. Por un largo tiempo al menos, debes ser como casa tapiada o jardín sellado. Es regla de suma importancia.
- Jamás temas a los hombres ni te inspire sobresalto el día de mañana. Ten tu alma fuerte y limpia y todo te saldrá bien. Jamás te creas sólo ni débil, porque hay detrás de ti ejércitos poderosos que no concibes ni en sueños. Si elevas tu espíritu no habrá mal que pueda tocarte. Al único enemigo a quien debes temer es a ti mismo. El miedo y la desconfianza en el futuro son madres funestas de todos los fracasos, atrae las malas influencias y con ellas el desastre. Si estudias atentamente a las personas de buena suerte, verás que intuitivamente observan gran parte de las reglas que anteceden. Jamás te quejes de nada, domina tus sentidos, huye tanto de la humildad como de la vanidad. La humildad te sustraerá fuerzas y la vanidad por lo nociva que es para ti. (Paracelso).
septiembre 05, 2008
Paracelso

septiembre 04, 2008
Árbol del conocimento

Felicidad

septiembre 03, 2008
Materia
Ley

- La ley eterna: la razón citada sería el propio entendimiento con Dios, los objetos que esta considera o gobierna son la totalidad de las cosas del mundo, su bien la realización plena de cada una de sus disposiciones y la promulga el propio Dios.
- La ley natural: es la ley o prescripciones inscriptos en la razón de todo hombre que ordena hacer el bien y evitar el mal.
- La ley humana positiva: la promulga el legislador, descansa en su propia razón, tiene como objetivo el bien de la sociedad y se aplica a los seres humanos.