UN PASEO PARA CONOCER EL MUNDO DE ESTOS SERES MARAVILLOSOS .....

mayo 01, 2008

El Aura

A menudo se ha creído que el aura era una energía lumínica sutil que, además de envolver a los cuerpos, funcionaba de manera independiente a éstos. La característica de sus vibraciones y sus movimientos, determinaba, según esta creencia, no sólo diversos modos de comportamiento sino que definía nuestras relaciones según el grado de aceptación o rechazo que ella misma determinaba. Lo cierto, es que en ningún caso el aura existe como un ente aislado de los aspectos mental, físico y espiritual de un individuo. Más aún, su textura, color, forma, tamaño y estructura vibracional dependen de cómo está distribuido el conjunto de la energía en los diferentes planos. Por esto, es importante saber de que sólo a través de este sistema de protección energético es como atraemos o rechazamos aquello que concuerda o no con nuestra visión particular del mundo y que varía según los aprendizajes propios. Por ejemplo, una persona cuyos sentimientos, pensamientos y emociones están constantemente alimentando una baja autoestima, "captará" a través de su energía a individuos, situaciones y experiencias que se hallen en su misma frecuencia, retroalimentando una y otra vez aquellos puntos energéticos, tanto positivos como negativos, que determinan las características de su aura. En este sentido, los pensamientos negativos, la falta de perdón, las relaciones enfermizas, así como la rabia y el rencor contenidos, actúan como intensos bloqueadores de experiencia, al impedirnos atraer a nuestras vidas aquellas cosas maravillosas que nos esperan. Si cultivamos la tolerancia, el respeto, el amor y la libertad veremos cómo es posible materializar estos sentimientos en la vida real, permitiéndonos construir un cúmulo de vivencias que resulten más favorables para nuestra evolución. Al aprender a trabajar sobre nuestros campos energéticos, detectando y equilibrando las zonas de nuestra aura que están cargadas de turbulencia, es decir, donde el aura pierde su armonía, luz, cambia de color o se deforma, descubriremos un poco más sobre nosotros mismos y sobre aquellas esferas de nuestra realidad que, si bien hasta ahora desconocemos, no dejan de incidir notablemente en nosotros. Así, desde las actividades más simples a las más complejas, al implicar los procesos de nuestra energía física, emocional y mental estaremos condicionando cada acto para que se convierta en una oportunidad positiva, ya que pondremos en funcionamiento otras dimensiones sutiles a través especialmente de nuestra energía emocional. Si pudiéramos, por ejemplo, observar el lento recorrido de nuestra energía a través de los 4 planos y ver cómo ellos determinan nuestro grado de protección o desprotección energético, veríamos como uno acaba siempre condicionando al otro. Cuando nuestros pensamientos y sentimientos son más elevados, cuando nos transformamos en personas más altruistas y más equilibradas nuestra energía permanece en nuestros cuerpo áuricos, aquellos que conforman el envoltorio de cada una de las porciones sutiles, desde las más externas y visibles a las que resultan invisibles a los sentidos y que pertenecen a nuestra aspiración espiritual. (Extraído de www.universoenergetico.com.ar)

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