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diciembre 25, 2010

Hawksmoor, o la gloria

Londres recuperó, en el 2005, después de cincuenta años un tesoro inapreciable, después de un largo y ejemplar proceso de restauración. Se trata de la iglesia de Cristo, Christ Church Spitafields, cerrada desde hace más de cincuenta años y varias veces casi demolida. Es un evento de la mayor importancia, ya que es una de las apenas 6 iglesias sobrevivientes en Londres firmadas por Nicholas Hawksmoor, discípulo y asistente de Christopher Wren, el cascarudo arquitecto real que reconstruyó la capital inglesa después del Gran Incendio y le dio el primer envión de gloria.
Hawksmoor nació en Londres posiblemente en 1661 y entre sus recuerdos más tempranos estaba el susto del Gran Incendio de 1666. Después de la informal educación profesional de la época, (arquitecto era una especialización de algo que podía ser tanto un dibujante como un constructor o un escenógrafo, pero siempre un artista plástico y jamás un ingeniero), Hawksmoor consiguió contrato a los 18 años con Wren, el inspector real de obras que de un día para el otro dejó de ser matemático y astrónomo para ser un arquitecto seminal, asombroso.
Wren estaba reconstruyendo la ciudad quemada, trabajo que continuó hasta después de muerto, con sus diseños póstumos.
Haksmoor fue formado bajo la exigente ala de Wren, lo que significaba una educación de vocabulario clásico y una marca que le duró para toda la vida, la de los exteriores despojados y severos que esconden interiores ricos y elegantes. A las constantes referencias clásicas de su maestro, Hawksmoor le agregó un par de temas propios de particular riqueza, como su preocupación por la arquitectura cristiana temprana (la búsqueda de la "iglesia esencial").
Christ Chuch Spitalfields comparte con las demás iglesias de Hawksmoor y con las parroquiales de Wren, la vocación de altura. La planta es muy simple, con una nave central y una a cada lado, definidas por una línea de columnas, un altar colocado simétricamente con la entrada. El exterior es complejo y simple a la vez, con un amplio y rotundo pórtico coronado con una bóveda de cañón corrido en lugar de un pedimento y una fachada que se eleva en un volumen rectangular dominado por una alta ventana serliana y rematado por una moldura que hace base en el campanario y la alta aguja...
Aguja que merece un párrafo aparte. Como estas iglesias parroquiales reemplazaban a las medievales quemadas en el Gran Incendio, todas dueñas de altas agujas góticas y como los templos eran reemplazados por alguna ayuda pecuniaria del rey pero con fondos de sus congregaciones muy atadas a sus tradiciones y muy conscientes del statua que le da a una iglesia la altura de sus torres, Wren tuvo que pelarse las pestañas para encontrar una solucuión. No hbo caso de convencer a los clientes de olvidarse de torres rematadas por altas agujas: "Steeple or nothing", le contestaban. Esto dejó un ejemplo en Buenos Aires, en el remate de la Torre de los Ingleses de Retiro, que no podía estar más basada en Wren sila hubieran fotocopiado.
Hawksmoor enfrentó el mismo problema por las mismas razones y el remate de su iglesia en Spitalfields es un ejemplo de lo que hizo.
El templo perdió fieles con los cambios de población del barrio y para fines de la guerra estaba cerrado y en desuso como iglesia. A fines de los años cincuenta el alcalde londinense propuso demolerla (tampoco tenía paciencia y dinero para repararla), pero una fuerte oposición de personajes, como el poeta Jhon Betjeman, el arquitecto James Stirling y los preservacionistas Lord y Lady Kennet la salvaron. Los mismos protagosnitas lograron juntar fondos para calafatear los techos y echarle candado, con lo que la salvaron de males mayores.
En 1976 se estableció una ONG, Amigos de Christ Church, que comenzó el larguísimo trabajo de reunir fondos para restaurar gradualmente el edificio (comenzando por el exterior, además de estudiarlo. Recién en 1996 comenzó a verse la salida de la situación, cuando el gobierno asignó fondos de la Lotería Nacional al proyecto. Hubo además, 2000 donantes provados e institucionales y una asignación de fondos del juego en 2002.
Lo que se inauguró es un trabajo ejemplar, en el más alto standard inglés y en esto los ingleses realmente son los más rigurosos. El arquitecto a cargo, tuvo un golpe de suerte al descubrir en el archivo de Lambeth Palace el libro de cuentas de la obra firmado por el contador de Hawskmoor, lo que permitió conocer exactamente qué materiales se utilizaron y buena parte de los accesorios perdidos. Una investigación histórica reconstruyó la reforma que sufrió el templo en 1886, cuando la iglesia anglicana reformó su misa y muchos interiores fueron desguazados. Por ejemplo, se reinstalaron los entrepisos de madera de cada nace lateral descartados en 1886, cambio que dejaba las columnas interiores en falsa escuadra, luciendo demasiado altas.
Quien lo visite en la actualidad, se va a encontrar con el templo prácticamente como fue inaugurado en 1729. Los interiores se restauraron con la misma mezcla de piedra molida y yeso del revoque original, las maderas son copia exacta de las originales sobrevivientes, las lámparas -estilo holandés, buffadas y ahora electrificadas- son imitaciones detalladas de modelos de época, los vitrales del altar relucen, cada entabladura está exactamente como la concibió el maestro. Sólo el piso, levantado por completo a principios de 1900 tuvo que ser cambiado y se eligió un pavimento de piedras amarronadas, discreto y poco intrusivo. (Sergio Kiernan)

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