UN PASEO PARA CONOCER EL MUNDO DE ESTOS SERES MARAVILLOSOS .....
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febrero 13, 2011

El 21 - El número de la integridad

El número Veintiuno simboliza la perfección, la integridad y la unidad todopoderosa. En la actualidad relacionamos este número con la mayoría de edad tradicional. En el Tarot, constituye la carta más alta de los Arcanos Mayores, ya que la carta 22, el Loco, ha cambiado su numeración tradicional o lleva la cifra cero. Las 21 cartas numeradas simbolizan el camino de la vida del hombre, cuya estación número 21 representa la meta anhelada.
En nuestra vivencia exterior nos indica el lugar al que pertenecemos, nuestro auténtico hogar. Como experiencia interior significa la integridad, la meta del proceso de individualización, como llamaba Carl G.Jung al camino que hay que seguir para realizarse a uno mismo.
Ante la riqueza de significados que es propia de este número, cabría esperar una gran cantidad de equivalencias para el 21, pero en realidad se conocen pocas. Así como el número 7 ya era considerado un símbolo de la unidad, del valor íntegro, de un tramo completo del camino, de todo un intervalo de tiempo, al obtenerse a partir de la suma del tres divino y del cuatro terrenal, el 21, que resulta de 3 x 7, representa la integridad o unidad mayor.
De forma similar a como en algunos cuentos hay que nombrar ciertas cosas tres veces para que se cumplan, el número Veintiuno, que es tres veces el siete, es decir, el todo multiplicado por tres, simbolizará entonces lo que se podría calificar, coloquialmente hablando, el "no va más".
La Biblia menciona este número en relación con algo sumamente importante. En el Libro de la Sabiduría (7,22-23) se enumeran 21 rasgos característicos de la sabiduría: inteligente, sabio, único, múltiple, sutil, ágil, perspicaz, inmaculado, claro, impasible, que ama lo bueno, agudo, incoercible, bienhechor, amigo del hombre, firme, seguro, sereno, que todo lo puede, que todo lo observa, penetra todos los espíritus.
Quien haya conseguido interiorizar estos 21 aspectos, puede considerar que ha alcanzado con certeza la mayoría de edad en un plano espiritual.
(Simbología de los números)

septiembre 11, 2010

Grupos de doce

Signos del Zodiaco: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario, Piscis.
Apóstoles: Pedro, Andrés, Santiago el Mayor, Juan, Tomás, Santiago el Menor, Felipe, Bartolomé, Simón, Mateo, Tadeo, Matías.
Tribus de Israel: Rubén, Simeón, Judea, Isacar, Zabulón, Benjamín, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Manasés, Efraín.
Olimpos: Zeus, Hera, Poseidón, Demetrio, Apolón, Artemisa, Ares, Afrodita, Hermes, Atenea, Hefaistos, Hestia.
Caballeros de la Tabla Redonda: Lancelot, Galahad, Bors, Percebal, Gawain, tristán, Lamorak, Torre, Kay, Gareth, bedivere, Mordret.
(Hajo Banzhaf)

El Doce - El número perfecto

El Doce (3 x 4), es al igual que el Siete (3 + 4), un número ideal que surge a partir del Tres divino y del Cuatro terrenal y simboliza así una nueva frontera temporal divina sobre la Tierra. Nos lo encontramos en los 12 meses del año, en los 12 signos del Zodiaco y en las 12 horas del día y en las 12 horas de la noche. Como tiempo sagrado se nos aparece duplicado en los 24 días que cuenta el calendario navideño de Adviento hasta llegar al día de Navidad, así como en las doce noches navideñas, que comienzan a partir de la noche del 25 de diciembre.
La docena (del latín duodecim = doce) es lo que nos permite redondear a una cantidad y se dice que hay que contar hasta doce para haber entendido algo bien del todo. Esto queda reflejado en el alemán y en el inglés en el hecho de que los números tienen nombre propio hasta llegar al doce y a partir de allí adquieren nombres compuestos.
Pero el Doce no solamente cierra un ciclo en el sentido temporal; también desde el punto de vista cuantitativo se puede decir que este número determina una totalidad.
Como docena, viene representada en personajes como los doce cazadores, doce hermanos o doce hadas buenas. Jasón emprende la búsqueda del vellocino de oro en compañía de doce argonautas. En los cuentos de los nibelungos se dice que Sigfrido se dirige hacia Worms para conquistar a Kriemhilde acompañado de doce compañeros y que más tarde navega durante doce noches y doce días a Islandia, donde tendrá lugar su lucha universal con Brunilda. De esta valkiria cabe resaltar su fortaleza, pues era capaz de lanzar una piedra, que aquellos doce hombres cargaban con gran esfuerzo, a doce brazas, que era una antigua medida de longitud.
En la tabla redonda el rey Arturo, el duodécimo lugar estaba vacío, pues pertenecía al intrépido caballero que debía de encontrar el Santo Grial.
Sobre doce tablas aparece narrada la epopeya de Gilgamesh, el poderoso rey de Uruk, que en su búsqueda de la inmortalidad vagó durante doce horas por las tinieblas hasta llegar al fin del mundo y después atravesó las aguas de la muerte en una balsa que se movía mediante la ayuda de de doce pértigas tardando en ello 120 horas dobles. Las doce funciones de este primer héroe importante de la mitología occidental se convirtieron en un ejemplo para las doce famosas tareas encomendadas a Heracles, gracias a las cuales fue curado y alcanzó incluso la inmortalidad. Estos doce cometidos, que van desde la muerte al león, hasta el secuestro del perro de los infiernos, se ven reflejados de múltiples maneras en los doce signos del Zodiaco.
En la geometría se conoce la figura del dodecaedro, que está formado por doce pentágonos. La simbología del número Cinco puede estar relacionada con la naturaleza pecaminosa del hombre (estrella pentagonal con la punta hacia abajo) o con nuestra aspiración de llegar a lo más alto, a alcanzar la unidad (estrella pentagonal con la punta hacia arriba). Por esta razón, el dodecaedro encierra en sí una profunda simbología, determinada por la combinación del Cinco y del Doce. Une al hombre (5) con el espacio divino (12). Esta idea viene perfectamente reflejada en el famoso cuadro de Salvador Dalí que representa la Última Cena y que precede a la obra en la que plasma la resurrección. El artista nos muestra a los doce apóstoles en un primer plano, que representaría al mundo real, y a Cristo en el centro, en el lugar que marca la frontera entre el mundo terrenal y el espacio divino, cuyo acceso abrirá cristo al hombre al día siguiente a través de su muerte.
El Doce perfecto está simbolizado igualmente en el mundo de las deidades griegas, concretamente en la figura de los doce titanes de tiempos inmemoriales, en cuyo lugar aparecerían más tarde los doce olimpos. También está representado por Asgard (ilustración), el dios celestial de los germanos en el que viven y actúan los doce Asen.
En la Biblia, el número Doce juega un papel clave cuando se trata de describir todo el círculo, toda la integridad. Conocemos los doce troncos de Israel, el libro de los doce profetas del Antiguo Testamento, los doce discípulos y los doce apóstoles, pero es el último libro de la Biblia, el Apocalipsis de san Juan, el que está totalmente marcado por la simbología de los números. En ella es el doce el número de medida que se utiliza en el Nuevo Jerusalén, el lugar de los liberados.Esta ciudad de Dios ha sido edificada sobre los doce fundamentos, provista de doce puertas con doce perlas que llevan los nombres de los doce troncos de Israel y que es protegida por doce ángeles. En esta ciudad no se pretende resaltar únicamente el carácter divino de esta número, sino la idea de la meta. Se dice que con doce se cierra un ciclo, que el doce simboliza el final del largo viaje y, en definitiva, la meta alcanzada.
San Juan tuvo una visión que pone de manifiesto que al final de los tiempos se les concederá a 12 veces 12.000 hombres elegidos el privilegio de vivir en esa ciudad sagrada. Pero hasta que no se haya alcanzado la más alta de las metas, el cierre de un ciclo significa que debe comenzar uno nuevo con el número Uno, si no queremos continuar con el número Trece. (Hajo Banzhaf)

mayo 09, 2010

Simbología del 28

El número del ciclo y de la consumación. Es el número de las falanges de los dedos en ambas manos, de las estaciones de la Luna, que finaliza su ciclo al cabo de 28 días, así como el ciclo menstrual femenino, que suele tener una duración media de 28 días. Por esta razón, este número es considerado también el símbolo de un largo camino que nos lleva de nuevo al origen. En la Biblia se mencionan las 28 estaciones de los israelitas en su camino desde Egipto al monte Sinaí y en la catedral de Freiburgo se pueden ver 28 figuras que simbolizan el camino hacia Dios. Es también el resultado de sumar los siete primeros dígitos (1,2,3,4,5,6 y 7) y se considera junto al 6 como el segundo número perfecto, pues se obtiene sumando los siguienes números que son divisibles por él sin que quede resto alguno: 1,2,4,7 y 14. En la Edad Media el 6 y el 28 eran considerados las piezas básicas del universo. La Tierra fue creada en 6 días y la Luna gira alrededor de la Tierra durante 28 días. Al ser estos números tan perfectos, cabía pensar, según San Agustín, doctor de la Iglesia, que no habían sido creados por Dios. Los griegos mencionan otros dos números que consideran igualmente perfectos: el 496 y el 8.128. El quinto y hasta el momento último número que entraría dentro de esta categoría de números perfectos, sería 33.550.336. (Hajo Banzhaf)

Simbología del 33

En el Cuadrado Mágico que hay en la catedral de la Sagrada Familia se obtiene el número 33 sumando los diferentes números en todas las direcciones.
Es el número de años que vivió Jesucristo y por ello simboliza la consumación. También representa el número de milagros que hizo Jesús según nos relatan los Evangelios. Por esta razón Antonio Gaudí colocó un cuadrado mágico con la suma 33 al lado de la escultura que representa al "Beso de Judas" en la catedral de la Sagrada Familia. La mística bizantina hace alusión a una escalera mística que consta de 33 escalones y que conduce desde la tierra al cielo. En la cultura masónica se conocen 33 etapas de consagración. Se dice que estas están representadas en 33 figuras de piedra en la catedral de Metz. (Hajo Banzhaf)

Simbología del 49

Debido a que resulta de la operación matemática 7 x 7, se lo considera un número de consumación. 49 días después de la Pascua se celebra Pentecostés. Esta palabra tiene su origen en el vocablo griego Pentekoste, que significa 50, pues en a Antigüedad se contabilizaban el primer y último día cuando se hacía referencia a un intervalo de tiempo. (Hajo Banzhaf)

Simbología del 40


Se trata de una importante frontera en el tiempo. Se obtiene como resultado de la suma de las 28 estaciones lunares y de los 12 signos zodiacales. La lluvia de 40 días y noches trajo el diluvio universal. Según la mitología hebrea, Dios abrió las puertas del cielo, extrayendo una gota del firmamento por cada una de las Pléyades. El origen de esta imagen está relacionado con el hecho de que el grupo de estrellas de las Pléyades que se encuentra en el cielo del Próximo Oriente, "desaparece" durante 40 días, durante los cuales llueve fuertemente. Así es como el 40 se convierte en el número de la huida, del aislamiento, de la esperanza, del ayuno y de la preparación. Durante 40 días caminó el pueblo de Israel por el desierto. 40 fueron los días que esperó Moisés en el monte Sinaí los 10 Mandamientos y Elías viajó durante 40 días al monte Horeb.
Jesús ayunó 40 días en el desierto, 40 horas yació muerto en la tumba y 40 días es el intervalo de tiempo entre su resurrección y la ascensión a los cielos. El período de luto se considera que es de 40 días, al igual que la cuarentena, que procede del vocablo italiano quaranta (40). También se dice que Dios estuvo modelando la arcilla a partir de la cual crearía a Adán durante 40 días. En el mundo islámico el número 40 es considerado un buen número para redondear, como se puede deducir del famoso cuento "Alí Babá y los cuarenta ladrones". (Hajo Banzhaf)

abril 10, 2010

El Diez

"El número del orden divino, de la consumación y de la perfección"
Los diez dedos de nuestras manos han convertido seguramente al Diez en el número que no solo resulta clave para contar y calcular, sino también en el símbolo de una frontera evidente, palpable y sin embargo, mágica. Nuestras manos juntas en actitud de rezar simbolizan que estamos en armonía con el orden divino.
La existencia de los Diez Mandamientos. que son válidos tanto para los cristianos como para los judíos, viene a demostrar de nuevo que el Diez es el número del orden divino. Aunque la religión budista también conoce diez mandamientos, cinco para los profanos y cinco para los monjes.
En la estructuración de los Diez Mandamientos cristianos y judíos queda reflejada una vez más la mística de los números, pues éstos están formados por el Tres y por el Siete. Los tres primeros están relacionados con su correspondencia con la simbología con el Tres, a la relación entre el hombre y Dios. Los siete mandamientos restantes describen la relación del hombre con el resto de los mortales.
El Siete simboliza una vez más las fronteras que coloca Dios en la Tierra. esta distribución 3:7 aparece en numerosas representaciones artísticas de las tablas de la ley divina.
En la Kabbalah, la doctrina judía, el Diez juega un papel muy importante como orden y plan de estructuración divinos. Está representada por un árbol central que contiene 10 centros de energía.
Para los pitagóricos, los padres de la mística numerológica occidental, el Diez es número sagrado, pues se obtiene de sumar los primeros cuatro números básicos: 1+2+3+4=10
De esta forma se pretende simbolizar la suma de los cuatro elementos, las cuatro piezas fundamentales, a partir de las cuales se da origen a la creación.
Los pitagóricos quisieron plasmar esta idea en una pirámide de puntos que llamaron tetractis y que para ellos era un símbolo sagrado. Es mucho más que la mera suma de sus componentes, pues los diez puntos que forman esta pirámide constituyen a su vez un triángulo divino.
El Diez romano se escribe con la letra X, letra asociada a la cruz, pues la palabra Cristo comienza en la lengua griega con la letra Chi, que se asemeja mucho a la X. La jota del idioma hebreo con la que se escribe el nombre de Jesús (Jahwe), tiene el valor numérico 10.
(Hajo Banzhaf -  La simbología y el significado de los números)

El Once

"El número de la imperfección, de la infracción y del pecado"
El Once es considerado el número del pecado, pues al ser uno más que los Diez Mandamientos, representa la trasgresión del orden divino. Está además, por debajo del perfecto número 12, simbolizando así la imperfección. Este significado nos lo recuerdan los 11 laberintos que aparecen en algunas iglesias, como por ejemplo, en la catedral de Chartres. E creyente se adentra en este símbolo de confusión y desconcierto por el oeste, lugar en que se pone el Sol y en la búsqueda de su centro atraviesa 11 tramos curvados en los que se vuelve consciente de su imperfección y de su culpa.
En la Kabbalah, el Once tiene un significado muy curioso: su símbolo central indica que lo divino se desarrolla en diez emanaciones en este mundo. Pero existe una undécima sefirá misteriosa. Recibe el nombre de Daath y simboliza a la fruta prohibida de la que comieron Adán y Eva e el Paraíso.
También Once es la diferencia entre los 365 días de nuestro calendario y los 354 días del calendario lunar.
El Once representa, por lo tanto, el tiempo entre los años. Se trata de un lapso de tiempo que se encuentra fuera del marco temporal y es así como lo conocen la mayoría de las culturas.
(Hajo Banzhaf - La Simbología y el significado de los números)