UN PASEO PARA CONOCER EL MUNDO DE ESTOS SERES MARAVILLOSOS .....
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julio 31, 2010

Atrapasueños

El atrapasueños es un filtro que evita las pesadillas que pueden atacarnos durante el sueño.
El atrapasueños reproduce el Gran Círculo Mágico, también llamado Rueda Curativa o Escudo Curativo. Actúa potenciando los buenos sueños y alejando los malos. Así, los sueños que ayudarán al durmiente pasan por el aro central, bajan por las plumas y se depositan en la persona, mientras que las pesadillas quedan atrapadas en la red y se disuelven con los primeros rayos de sol, por la mañana. Por eso, conviene ubicarlos en la cabecera de la cama.
Las partes que lo componen son:
** Círculo o Aro: que representa el cosmos, los puntos  cardinales y la rueda curativa. El círculo se divide en sectores, arriba el Aire (Norte); abajo el Agua (Sur); a la derecha el Fuego (Este) y a la izquierda la Tierra (Oeste).
** Plumas: son símbolos de energía y se dice que tiene la misma estructura de filamentos que el aura humana. Es por eso que los chamanes las utilizan mucho, ya que consideran que el atrapasueños ordena los filamentos del aura desbloqueando energéticamente a la persona.
** Cuentas: las cuentas, abalorios y semillas perforadas se emplean según el gusto de la persona, ya que representa el poder del individuo. Es por eso que cada uno debe elegir la más adecuada a su personalidad y espíritu.

marzo 29, 2010

Acebo - Tradiciones

El rey pagano del Acebo domina desde el solsticio de verano hasta el solsticio de invierno, por ese motivo el uso del acebo es tan popular en Navidad. Para muchas personas, el acebo se asociaba al chochín, un pájaro diminuto y redondo, de color pardo, y la ceremonia de invierno de "cazar al chochín" data de la antigua Grecia y Roma, donde se vinculaba al acebo y a la hiedra. En diferentes lugares existen tradiciones en las que se usa el acebo: en Irlanda, por ejemplo, todavía hay grupos de músicos, cantantes y bailarines, conocidos como "los chicos del chochín", que van de casa en casa en County Clare, luciendo sombreros de paja en forma cónica y llevando la estatua de un chochín sobre una rama de acebo.
Antiguamente, a esta planta, se la veía como una planta masculina, posiblemente a sus hojas espinosas; por otra parte, la hiedra se consideraba una planta femenina. Así pues, si se entrelazaban ambas para hacer guirnaldas, para simbolizar la unión de ambos principios, así como también a expectativa de una renovación, de la fertilidad y del renacimiento. En algunas poblaciones rurales todavía es común el uso del acebo para el tratamiento de los parásitos.
El uso del acebo, la hiedra y el muérdago en Navidad, data de hace mucho tiempo. Para los romanos, el acebo era el símbolo de la buena voluntad y de la amistad al igual que el laurel. Durante el período de Saturnalia, que se corresponde con la Navidad cristiana, los romanos enviaban ramas de acebo a todos sus amigos como señal de buena voluntad y benevolencia y ponían coronas de laurel en la puerta de sus casas como saludo amistoso a la gente que pasase por allí. Se pensaba que el acebo podía proteger el hogar; por ello tradicionalmente se colgaba un ramillete de acebo sobre el umbral de la puerta al finalizar el año y también se plantaba el arbusto cerca de la casa para protegerla de las tormentas. En algunas zonas rurales se creía que si se ponía un ramillete de acebo cerca de un establo en la noche de navidad, esto protegería a los animales. Mucha gente tomaba un poco de acebo de las decoraciones navideñas que se ponían en las iglesias para que los protegiera de todo daño en el año siguiente. En el norte de Europa se pensaba que los espíritus de la madera se cobijaban en el acebo que colgaba bajo los umbrales de las puertas y por eso la buena suerte vendría a la persona que vivía en la casa por haber sido caritativa y haber dado cobijo a los espíritus. Se acostumbraba a darle acebo a las chicas solteras en la celebración del primer día del año para encontrar novio.
Con la propagación del cristianismo, el acebo se tomó como un símbolo de la corona de espino que llevó Jesús y las bayas rojas eran un recordatorio de su sangre que derramó para salvar a la humanidad.
Diversas leyendas y mitos se extendieron en torno a este tema central del acebo y Cristo. Por ejemplo, se dice que un arbusto de acebo apareció inmediatamente en el suelo después de la resurrección de Jesús. Otra creencia nos dice que la cruz fue hecha con madera de acebo, con bayas que originariamente eran amarillas pero que se pusieron rojas cuando la sangre de Jesús cayó sobre ellas.
El villancico navideño titulado El acebo y la hiedra hace referencia a que la corona se construyó con ese arbusto. (El lenguaje de las flores).

El lenguaje de las flores

Hasta nuestros días llegan algunos significados en el uso de las flores como código de comunicación.
Alhelí amarillo: conocido también como alhelí de las murallas, significa fidelidad en la desgracia; el afecto que resiste al paso del tiempo y las desventuras.
Azahar: simboliza castidad y es habitual en los cabellos y el ramo nupcial de las novias.
Azucena: su origen está en Siria. Se asociaba a Juno, esposa de Júpiter. El cristianismo la dedica a la virgen María.
Azucena blanca: significa candidez. En la iconografía católica se representa al arcángel Gabriel con una azucena blanca en la Anunciación.
Begonia: muy usada en las casas, tiene un sentido de simpatía y cordialidad.
Caléndula: viene del latín, significa: "a lo largo de los meses", pues florece durante casi todo el año.
Clavel: es la flor que se lleva en el ojal para un día de fiesta. Se asocia con la pasión.
Dalia: un nuevo sentido de esta flor, originaria de México, es el agradecimiento y el reconocimiento.
Gardenia: es una de las más perfumadas y expresa la sinceridad.
Geranio: se le asignan distintas interpretaciones, desde sentimientos de amor o la manifiesta falta del amor ausente hasta el reclamo de caprichosas actitudes.
Girasol: dado que cambia de orientación, alude a una opinión variable o veleidosa.
Hiedra: su significado ha cambiado con el paso del tiempo. En la mitología griega se asocia a la embriaguez, pues Baco y las bancantes se coronaban con flores de hiedra.
Su presencia comunica fidelidad y amistad.
Jacinto: según la teogonía griega, surge de la sangre de Jacinto, amante de Apolo, herido de muerte mientras jugaba al lanzamiento de disco.
Jazmín: en la simbología cristiana representa a María, por su color blanco y suave aroma.
Laurel: desde su origen latino significa triunfo o victoria. El más alto honor que un poeta o un atleta podía recibir en Grecia era una corona de laureles en fruto, al igual que en Roma.
Lirio: hay más de 30 especies. Se los relaciona con el arco iris, pues encarna a la diosa Iris, mensajera de buenas noticias.
Margarita: representa el destino. En distintas culturas es usada por los enamorados para saber si su amor es correspondido. La margarita silvestre significa "simplicidad del corazón".
Nardo: por su penetrante aroma es frecuente que se refiera a sensaciones voluptuosas.
Romero: se le atribuyen cualidades de favorecer la memoria; por esta razón se relaciona con la amistad, la fidelidad y el recuerdo. En el lenguaje de las flores puede leerse como "tu presencia me hace vivir".
Rosa: igual que la flor de loto en Oriente, la rosa es un símbolo del cosmos como manifestación perfecta de la divinidad. está consagrada a Venus, diosa del amor, lo que explica que sea la flor por excelencia para manifestar los sentimientos de amor, aunque difiere el sentido según su color.
Rosa amarilla: celos o dudas sobre fidelidad.
Rosa blanca: inocencia.
Rosa roja: amor apasionado.
Rosa en capullo: corazón cerrado al amor.
Salvia: viene del vocablo latino salvere "tener buen estado de salud", por ello representa la estima.
Siempreviva: dado que incluso seca conserva sus colores, alude a la perennidad.
Tulipán: se usa para hacer explícita una declaración de amor.
Violeta: por crecer oculta, se asocia con la discreción, la timidez y la humildad. La violeta blanca habla de candor. (Kristyna Arcardi)

febrero 22, 2010

Un mecanismo perfecto

"La Torre del Reloj"

Berna: un oso y un reloj

La actractiva ciudad suiza de Berna tiene dos iconos que la identifican: un oso y un reloj. El oso que se representa en su bandera y escudo puede "visualizarse" vivo en el pequeño zoo. El reloj Zytglogge, también denominado Zeitglockenturn (Torre del Reloj), no sólo da la hora oficial sino que su imponente tamaño es punto de referencia en la ciudad. (Si pregunta direcciones se las darán en relación a él).
La estructura de la torre del reloj fue primero en madera (1218) y luego fue reedificado en piedra en 1405, siendo el actual reloj un genial diseño de Caspar Brunner que funciona desde 1530 (embellecido con adornos barrocos en 1770).
El mecanismo de Brunner no sólo da la hora (como era de esperar): da la posición del Sol en el zodiaco, el día de la semana, la fecha (día y mes), las fases de la Luna y la elevación del Sol sobre el horizonte a lo largo del año. Todo un lujo informativo y visual acompañado de las oportunas campanadas. Y además, cuando faltan 4 minutos para la hora, el mecanismo pone en marcha un desfile musical de figuras mecánicas: un pollo, diversos osos, personajes danzantes, etc. El reloj ofrece su show cada hora y puede visitar un fascinante mecanismo interior a las 4:30 p.m. de mayo a octubre. Los detalles de toda la torre (rehabilitada en 1983) merecen también la atención por sus colores, cornisas, pinturas y materiales. (Claudi Alsina)

agosto 05, 2009

El jorobado de Notre-Dame de París

La novela de Víctor Hugo (1802-1885) se sitúa en París en el año 1480 y narra la historia de Quasimodo, el campanero deforme de la catedral que intenta raptar a la bella Esmeralda por orden del arcediano Froilo. Sin embargo, Esmeralda es salvada por el capitán Phoebus, de quien está enamorada. Después Phoebus es asesinado por Froilo que echa las culpas a Esmeralda y asiste impasible a su ejecución desde lo alto de las torres de la catedral. Quasimodo lanza a Froilo al vació y con el cadáver de Esmeralda entre sus brazos, se retira a morir al cementerio de los condenados. (Los secretos de las catedrales).