noviembre 04, 2007

Salmo 23

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Me hace descansar en prados de fresca hierba. Hacia las aguas de reposo me conduce y conforta mi alma. Voy por el sendero de la verdad, por amor de su nombre. Aunque cruce por valles tenebrosos no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo; tu vara y tu bastón me infunden confianza. Tú preparas ante mí una mesa, en presencia de mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. Tu bondad y tu gracia me acompañarán durante toda mi vida; y habitaré en tu casa, Señor, por un largo tiempo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario